Dos compuestos del aliento se relacionan con el cáncer de laringe


23 Abr 2014



Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos y el Hospital de Alcorcón (Madrid) han comparado las sustancias volátiles que expulsan once personas con cáncer de laringe al respirar, con las de otras veinte sanas. Los resultados muestran que las concentraciones de ciertas moléculas, sobre todo etanol y 2-butanona, son superiores en los individuos con carcinoma, por lo que actúan de marcadores potenciales de la enfermedad.

El aliento que exhalamos contiene miles de compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) y algunos de ellos se pueden usar como biomarcadores no invasivos de diversos tipos de cáncer de cabeza y cuello, como el de laringe.

Así lo apunta el experimento que científicos de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han desarrollado con 31 voluntarios: 20 sanos (la mitad fumadores) y 11 con cáncer de laringe en distintas fases de desarrollo y tratados en el hospital de Alcorcón de Madrid.

Los resultados, que publica la revista Chromatographia, revelan que el aire que exhalan los pacientes enfermos más graves –en un estado denominado T3– contiene concentraciones diferentes de siete compuestos respecto a los niveles de las personas sanas o incluso las que tienen el tumor menos desarrollado (T1).

En concreto, en las gráficas de los individuos con cáncer avanzado destacan los picos que representan al etanol (C2H6O) y la 2-butanona (C4H8O). Estos dos compuestos se convierten, por tanto, en marcadores potenciales del carcinoma de laringe.

“De momento se trata de una investigación preliminar y hay que obtener una muestra más amplia”, reconoce a Sinc Rafael García, profesor de Ingeniería Química de la URJC y coautor del estudio, “pero se abre una puerta al futuro, una alternativa en cuanto a la identificación de biomarcadores, no solo de este tipo de cáncer, sino de otros más prevalentes y graves como el de pulmón, donde cada vez es más determinante su detección precoz”.

Para realizar el experimento los investigadores hicieron soplar a los participantes en unas bolsas asépticas (tedlar bags) tras ayunar durante al menos ocho horas, para que no quedaran restos de comida o bebida en su aliento.

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Después se analizaron las muestras con técnicas de microextracción en fase sólida, cromatografía de gases y espectrometría de masas, que permiten separar e identificar cantidades muy pequeñas de sustancias. Las concentraciones rondan o superan ligeramente el límite de detección de los equipos, 40 nanogramos/mL, lo que equivale a 40 ppb o partes por mil millones.

El fin último de la investigación es “crear una nariz electrónica que se pueda implementar en hospitales y centros de salud para la detección precoz de este tipo de patologías”, concluye Rafael García. Los esfuerzos del equipo se unen a los de otros grupos de investigación españoles y extranjeros que también trabajan en el desarrollo de sensores para detectar enfermedades por el aliento.

Los cánceres de cabeza y cuello representan entre el 5% y 10 % de los tumores malignos diagnosticados anualmente en España. En el mundo aparecen cada año cerca de medio millón de nuevos caso, sobre todo por el consumo de tabaco y alcohol, y aproximadamente el 90% son de laringe. En el estudio también se han identificado cuatro marcadores en el aire exhalado propios del fumador, como el benceno y el furaldehído.



Fuente: InfoBioquimica
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