Revelan que las hormonas sexuales influyen en el sueño

Revelan que las hormonas sexuales influyen en el sueño


03 Ene 2014.




Se ha demostrado que la población femenina es dos veces más propensa a sufrir insomnio. “En efecto, es un hecho que los cambios físicos y hormonales afectan la calidad del sueño y se sabe que las mujeres presentan más fases de sueño ligero y dos veces más del profundo que los hombres, señala la doctora Cristina Lemini Guzmán, investigadora del Laboratorio de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Asimismo, añade, estas diferencias se hacen evidentes bajo ciertas circunstancias, como administración de medicamentos, privación de sueño y cambios de actividad y horarios. Las hormonas sexuales que intervienen en la regulación del sueño femenino y que, por tanto, lo hacen diferente al del hombre, incluyen los estrógenos y la progesterona.

De acuerdo con la investigadora, el nivel adecuado del primer grupo de hormonas, en su forma de estradiol, incrementa, sobre todo, la duración del sueño MOR (de movimiento oculares rápidos, se caracteriza por ser intenso y profundo). Empero, cuando las mujeres se encuentran en la menopausia presentan drástica disminución en los niveles de estrógenos hasta desaparecer, lo que ocasiona insomnio y despertares nocturnos.

En cuanto a la progesterona, mediante numerosos estudios se ha demostrado que esta hormona tiene propiedades somníferas, anestésicas y ansiolíticas. Por tanto, al encontrarse disminuida altera la calidad del sueño.

Durante el ciclo menstrual
En las distintas fases de este periodo tienen lugar ciertos cambios en los patrones de sueño. Por ejemplo, en el periodo premenstrual se ha detectado aumento en la etapa del sueño ligero, disminución en el sueño moderadamente profundo y en el sueño MOR, así como incremento del insomnio y dificultad para despertar en la mañana.

Para analizar con más detalle los efectos del ciclo menstrual, la doctora Lemini Guzmán resalta que el estudio del sueño en sus diferentes fases se ha evaluado mediante el número de despertares que ocurren después de iniciarse el sueño. “Se ha observado mayor cantidad de interrupciones durante la fase posovulatoria, en donde los niveles de estrógenos y progesterona declinan, y menor número en la fase posovulatoria temprana, cuando los niveles hormonales se incrementan”.

Asimismo, en esta última etapa el porcentaje del sueño ligero es mayor, y tiende a ser menor durante la fase ovulatoria. Igualmente se ha encontrado relación directa entre los niveles de progesterona y mayor duración del sueño moderadamente profundo.

¿Qué ocurre en el embarazo y la menopausia?
Con frecuencia, las mujeres en periodo de gestación refieren que duermen mayor número de horas al día y aún así se sienten fatigadas. Dicho estado responde al aumento de los niveles de la progesterona. Asimismo, en el último trimestre es común que reporten deficiente capacidad para descansar, lo que se debe a que el sueño profundo disminuye y se incrementan los despertares nocturnos. Esto último es generado por calambres, dolor de espalda y ardor de estómago, a lo que se suman los movimientos del feto y aumento en la frecuencia de orinar.

Por otra parte, en los años próximos a la menopausia comienzan a aumentar los trastornos del dormir, lo que responde al cambio gradual en el nivel de las hormonas sexuales, el cual impacta directamente en el descanso; en consecuencia, el sueño profundo disminuye y se manifiestan molestos despertares nocturnos.

“Diversos estudios han reportado incremento del insomnio durante la pre y posmenopausia, en donde los niveles de estrógenos y progesterona se reducen. Este decremento hormonal, en especial de los estrógenos, también se asocia a los bochornos, es decir, la repentina sensación de calor y sudoración que causa interrupciones del sueño. Lo anterior se traduce en fatiga y cansancio diurno, irritabilidad y, en algunos casos, depresión.

Cabe destacar que hay algunos trastornos que son más frecuentes en la menopausia, tal es el caso de los desórdenes respiratorios que dan lugar a apnea (interrupción involuntaria de la respiración que despierta al afectado). Se ha observado que estas alteraciones son poco comunes en las mujeres jóvenes, ya que la progesterona defiende a la mujer de este padecimiento durante sus años fértiles.



Fuente: Investigación y desarrollo 

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