Kiwi (Apteryx australis) en peligro

29 May 2014

En muchos países, el majestuoso león o la imponente águila forman parte de sus símbolos nacionales, pero los neozelandeses se decantaron por uno menos llamativo: el kiwi no surca elegantemente los cielos, sino que corre de forma un tanto patosa entre la maleza. Ahora, miles de voluntarios luchan por proteger esta especie amenazada.


El kiwi es una de las aves más extravagantes de la Tierra: su plumaje, marrón, se asemeja más bien a las cerdas de otros animales, mientras que en la cabeza tiene un pelo que recuerda al de los gatos. Su largo pico le sirve para rebuscar alimento, que olisquea gracias a las fosas nasales que posee en la punta. Al contrario de lo que sucede con otras aves, el kiwi macho no brilla por sus vistosas plumas ni su hermoso canto, sino que es monógamo e incuba los huevos. 

Actualmente, esta peculiar ave se encuentra en riesgo de extinción. Según Michelle Impey, directora de la organización Kiwis for Kiwi, la población del kiwi disminuye anualmente en alrededor de 2 por ciento y existe el peligro de que dentro de pocas generaciones haya desaparecido de las islas neozelandesas.

Y es que los tranquilos kiwis son objetivo de numerosos depredadores y sufren ataques, entre otros, de perros, comadrejas y hurones. Las consecuencias son notables: si hace un siglo vivían millones de estas aves, desde entonces la población ha mermado hasta 70,000 ejemplares, según Kiwis for Kiwi. Los polluelos de kiwi son los más expuestos a estas amenazas: en las regiones donde no está restringido el número de sus enemigos, hasta un 95 por ciento de las crías no alcanza la edad adulta.

Ante esta situación, muchos neozelandeses se han puesto en marcha para rescatar a su ave nacional. "A la gente le gustan los kiwis. Nos llaman kiwis, nuestra moneda es el kiwi-dólar. Aquí hay una identidad, el kiwi tiene un estatus de culto", afirma Avi Holzapfel, de la agencia de protección del medio ambiente. Cuando las primeras investigaciones de los años 90 revelaron que el kiwi estaba en apuros, muchas personas se movilizaron.

Hoy en día, unas 85 organizaciones luchan en el país por preservar la población de su emblema nacional. Entre otros, los activistas controlan el número de depredadores de kiwis, hacen llamamientos a los dueños para que vigilen a sus perros o colocan chips a los kiwis para tenerlos vigilados. Y esto no siempre es sencillo. Un joven macho kiwi llamado JB es especialmente difícil de rastrear. Una vez, fue descubierto por un helicóptero en una montaña.

Pero pese a todas las complicaciones, los defensores del kiwi trabajan sin descanso. "Hemos invertido gran parte de nuestra vida y derramado lágrimas para garantizar la supervivencia de esta especie", dice una activista. Aunque la mayoría de neozelandeses jamás ha visto a una de estas aves en libertad, el interés es enorme. 

Cuando en diciembre de 2011 salió del huevo un peculiar kiwi, muchos lo celebraron como un regalo de Navidad. Y probablemente nadie negará que la blanca cría de kiwi Mauriora puede codearse tranquilamente como símbolo nacional con cualquier águila o león.


Fuente: National Geographic español
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