Sonia Fernández Vidal retrata el mundo de los científicos desde una faceta más humana

7Jun 2014

Que las personas se sientan atraídas y se acerquen sin miedo a la ciencia, motivó a la especialista en física cuántica, Sonia Fernández-Vidal (Barcelona, 1978) a publicar la novela Quantic Love, con el sello editorial Océano Gran Travesía.

Ambientada en un entorno científico, el libro tiene la finalidad de acercar la ciencia a todo mundo, quizá más a los jóvenes, que pueden ser fantásticos investigadores, pero todavía no han descubierto lo apasionante que puede ser esa rama, expresa a La Jornada la autora, que ha trabajado y colaborado en el Centro Europeo de Investigación Nu-clear (Cern).

“La ciencia es un viaje, una aventura, de la cual uno no puede volver sino transformado. El libro es una invitación a vivir la ciencia desde este espíritu aventurero y explorador de tierras nuevas y, sobre todo, no renunciar a todos y cada uno de nuestros sueños, sean los que sean.

En un esfuerzo por acercar el mundo de los científicos desde una perspectiva más humana, la física relata la historia de Laila, adolescente que trabaja como mesera del Cern, el centro de investigación más avanzado del mundo y el lugar donde nació la World Wide Web.


Invitación al público juvenil


Después de escribir La puerta de los tres cerrojos, Fernández-Vidal incursiona en la novela de amor, pues considera que este tema despierta gran interés entre los adolescentes. “Creo que en la comunidad científica debemos hacer este esfuerzo de plantearles la ciencia a los chicos desde un punto de vista que les sea atractivo, desde una faceta más humana porque normalmente cuando se les pide que cierren los ojos y piensen en un científico, ven a un señor con bata blanca y pelo blanco, esa es la típica imagen que tienen.

La novela rompe con la idea de los científicos ancianos con bata blanca y presenta estudiosos jóvenes que se enamoran, lloran, ríen, salen de fiesta y hacen lo mismo que el resto de las personas. La autora busca acercar y despertar la pasión por la ciencia en el público juvenil, que tal vez no ha descubierto tan fascinante mundo.

Mediante el personaje de Laila, quien se enamora de un joven físico estadunidense, Fernández-Vidal transmite su pasión por la ciencia y aporta conocimiento con datos interesantes y citas sobre cómo funciona el universo.

Vía telefónica desde España, explica que la historia combina amor y física para que el lector se adentre en un mundo que puede ser tan apasionante como es la ciencia. “En Quantic Love encontramos cómo se vive en un centro de investigación, qué se hace en el Cern, ese laboratorio de partículas de los más importantes que tenemos en la sociedad occidental”.

Para la científica, si en algo se parecen el amor y la ciencia es que hay que utilizar ensayo y error. En el amor hay que besar muchos sapos antes de encontrar a nuestro príncipe, por tanto, es algo de lo que nos ligamos; la vida es así, a base de experiencias y vamos aprendiendo en el camino.

De su profesión comenta que en contraste con lo que muchos piensan sobre la ciencia como algo aburrido, se trata de un oficio de mucha creatividad.Siempre equiparo al científico con un explorador que se mueve por terrenos en los que nadie había estado y cómo lo mueve la aventura y esa fascinanción por el misterio. Esa sensación de creatividad, de fascinación, en pocos casos los he vivido, que cuando hago investigación.

Además de Quantic Love, la autora publicó en España su tercer libro:Desayuno con partículas: la ciencia como nunca antes se había contado, de no ficción.


Fuente: La jornada UNAM
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