No basta sembrar más árboles

21 Jul 2014


La historia se repite año tras año. Los esfuerzos por reforestar parecen mínimos en contraste con los terrenos forestales que se pierden 


La semilla que fue colectada en las áreas donde se planea reforestar es la que tiene mejores oportunidades de convertirse en un árbol adulto. Suena sencillo, pero sólo es un paso de los muchos que se requieren para que un programa de reforestación pueda considerarse exitoso y aun así, ¿eso basta para luchar contra la deforestación?

Iván Zúñiga, Coordinador de Política Pública del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, señala que hablando estrictamente del cuidado de la planta, existen cosas básicas que a veces se descuidan en la premura.


El especialista señala que la temporada más adecuada para iniciar la reforestación es entre mayo y junio. Esto le da suficiente tiempo a las plantas para obtener el agua que les ayuda a empezar a crecer y a sobrevivir al estrés que les causa pasar de un vivero a tierra firme.

Para Zúñiga lo mejor que hay para los programas de reforestación es la generación de viveros locales donde se colecte y se seleccione la semilla que posteriormente se sembrará. Este es un medio para tener árboles perfectamente adaptados a las condiciones de humedad, temperatura y otras variables de la región. La segunda opción la integrarían viveros más grandes y mecanizados, que aunque no provean de semillas colectadas en el lugar, sí lo hagan de semillas de especies locales.

En circunstancias más drásticas, como la pérdida de suelo, se tiene que reforestar con otras especies diferentes a las nativas para paulatinamente lograr restaurar suelo, vegetación y ecosistema.

"En sitios donde el suelo está muy erosionado, es conveniente hacer una primera fase de restauración. En zonas semidesérticas se pueden plantar nopales o ciertas cactáceas y posteriormente especies como el tepozán, una especie mexicana que funciona muy bien en estos casos".

Zúñiga apunta que un proceso de restauración del suelo puede tardar desde cinco hasta 25 años dependiendo de las circunstancias particulares. "Existen terrenos que pasaron durante muchos años por procesos de erosión, así que recuperarlos es prácticamente imposible, además de muy costoso" señala.

Más allá de la forma, existen cuestiones de fondo que deben examinarse para que un programa de reforestación resulte exitoso. El coordinador de ésta ONG señala que algo fundamental es que se reforeste en sitios donde estas plantas van a tener un monitoreo y cuidado permanente. Esto ocurre en comunidades que están involucradas totalmente con los proyectos.

Zúñiga pone el ejemplo a la Unión de Ejidos de Chignahuapan, en Puebla. "Ellos han hecho un magnífico trabajo de restauración de suelos a lo largo de 25 años". Este rescate requiere de mucho trabajo comunitario, que va más allá del posible apoyo estatal o federal y de los jornales temporales que dura la plantación, pues las comunidades tienen que visualizar a futuro estos terrenos, a los que se les invierte tiempo y esfuerzo, como una fuente real de sustento a largo plazo.

Las llamadas "especies multipropósito" ayudan a fortalecer este trance de recuperación de suelo. "La utilidad de las especies multipropósito es muy variable dependiendo de la región. En la región de Almanalco, en el Estado de México, se siembran arándanos, piña y varios tipos de agaves que sirven para recuperar suelo, reforestar y generar un producto económico", señala Zúñiga y agrega que dada nuestra variada geografía, este tipo de trabajo tiene que tener el apoyo de un asesor forestal especializado.

Detener la deforestación


México cuenta con superficie forestal de aproximadamente 65 millones de hectáreas. Según cifras de la OCDE, México tiene uno de los índices más altos de deforestación en el mundo, con un índice de alrededor de 1.1% de pérdidas anuales. Los planes gubernamentales para este año contemplan la reforestación de 170 000 hectáreas, pero considerando que la cifra de afectación sólo por incendios forestales fue de 347, 225 hectáreas afectadas en 2012, el camino parece largo.

Además, hay que sumar que en esa cifra no están contempladas las pérdidas de las dos principales causas de deforestación en nuestro país: la generación de extensiones de tierra para la agricultura y la ganadería, así como la tala.

Greenpeace ha documentado casos dramáticos de deforestación en estados como Tabasco, Veracruz y Michoacán. Paloma Neumann, representante de esta ONG, señala que hoy es imposible visualizar en el mapa sólo tres o cuatro puntos rojos, pues ocurre en prácticamente todo el territorio nacional.

"Es importante que la gente sepa que esto no sólo pasa en la meseta purépecha, donde los sembradíos de aguacate están avanzando dramáticamente sobre la superficie forestal. Tenemos áreas forestales a todo lo largo del país y las políticas públicas para la protección y manejo sostenible de los bosques son totalmente insuficientes".

La activista señala que los programas de reforestación ofrecen paradojas lamentables porque al mismo tiempo que se invierten millones de pesos en sembrar árboles impulsa sin orden otros usos del territorio, como proyectos de infraestructura urbana, turística y minera.

Neumann señala que la deforestación actual es el reflejo de un proceso histórico. "En la década de los setenta se impulsó una política de desmonte, pues con el pretexto de que no eran terrenos productivos, se forzaba a las comunidades a talar y convertir la tierra en potreros o áreas de cultivos y urbanas", dice.

"Si se revisan los datos históricos de cuánto se ha reforestado en México desde mediados del siglo pasado, nos encontramos que han sido cientos de miles de hectáreas, pero seguimos teniendo deforestación. De nada sirve ir plantando árboles cuando al mismo tiempo financias la deforestación y no atiendes las necesidades reales de las personas que habitan las zonas forestales".

Se estima que las posibilidades de supervivencia de un área reforestada van del 50 al 80% con un buen proceso y seguimiento de las especies. Newman cita a la comunidad de Ixtlán de Juárez, en Oaxaca, como un ejemplo de supervivencia de especies, con un 90% de éxito, pero estos son ejemplos sui generis.

Durante el sexenio de Calderón, Greenpeace hizo un estudio sobre las condiciones de las áreas reforestadas y se reportaba un diez por ciento de supervivencia promedio de ocho sitios elegidos aleatoriamente en ocho estados del país. Neumann señala que de fondo las políticas forestales son prácticamente las mismas hoy en día. "Las autoridades han reconocido que no pueden dar seguimiento a lo qué sucede con los árboles y no hay cifras actualizadas de esto", señala.

La activista compara las políticas de reforestación nacionales con un incendio que continúa, mientras caminamos detrás de él con una cubeta con agua. Apunta que se invierte mucho dinero porque es algo políticamente correcto, pero no basta.

"Estos recursos consiguen votos inmediatos, pero no representan necesariamente proyectos a largo plazo; en contraste con el manejo sustentable del territorio, donde se promuevan programas de ecoturismo, así como de conservación y verdadera recuperación del territorio".




Fuente: El Universal

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