Estudio revela los secretos de la evolución de las patas de las aves

Estudio revela los secretos de la evolución de las patas de las aves

26 Junio de 2014

Las aves normales tienen un solo dedo oponible, mientras que un ave más especializada, como un loro o un pájaro carpintero, tiene dos dedos oponibles, lo que le permite desde apoyarse mejor en un árbol, hasta tomar objetos como si fuera una mano humana.

"No todos evolucionaron para allá, por lo que creemos que una serie de factores se debieron cumplir para que se diera vuelta ese segundo dedo", sostiene Alexander Vargas, paleontólogo y jefe del Laboratorio de Ontogenia y Filogenia en Biología de la Universidad de Chile, quien es coautor del trabajo de Botelho.

La apuesta de los investigadores fue que el cambio tenía lugar a nivel embrionario. Primero comprobaron que se trataba de aves que necesitaban de un cuidado parental más prolongado porque su desarrollo es más lento que otras especies de aves. Pero eso, en contraste, les permite tener un esqueleto más flexible y con más tiempo para desarrollarse.

"Efectivamente, en el embrión es posible ver cómo se va transformando de pata normal o arisodáctila a una zigodáctila (con dos dedos oponibles). La actividad muscular embrionaria permite que se dé vuelta el segundo dedo durante el desarrollo. Cuando está en estado embrionario se mueve mucho, desde muy temprano", cuenta Vargas.

Para comprobarlo, decidieron intervenir el proceso mediante parálisis muscular. Si tenían éxito, el ave debería desarrollarse con un solo dedo hacia atrás. Para ello emplearon embriones de catita australiana, a los cuales les aplicaron una sustancia llamada decametonio, que bloquea los movimientos. Y efectivamente, el cambio no se produjo.

" Todas las aves se mueven durante el proceso embrionario, lo que varía es cuánto tiempo están moviéndose porque hay otras aves en que el esqueleto se desarrolla más rápido y los dedos no tienen tanto tiempo para ser transformados por la actividad muscular".

No solo las aves trepadoras tienen esta característica. Vargas revela que tras analizar el registro fósil y la evidencia de ADN, descubrieron que las aves cantoras, como el canario y el gorrión, que tienen un dedo oponible, en el pasado tuvieron un ancestro común con las trepadoras, que poseían los dos dedos retráctiles.

"Las cantoras son una involución de un ave como el loro", asegura Vargas, una involución parecida a la que lograron en el laboratorio.


Fuente: El Universal
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