México no necesita transgénicos

26 Abr 2012


México tiene siembras piloto de organismos genéticamente modificados (OGM) en estados del norte del país, concentrados en Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Sonora y Chihuahua, pero estudios han encontrado que algunos de los transgenes, patentados por compañías agroindustriales, han viajado y contaminado especies silvestres y cultivadas en el sureste del país, ante las preguntas de ¿cuál es el riesgo de esta interacción entre especies? y ¿si la justificación de rendimiento y necesidad de alimentos es suficiente para que consumamos más comida transgénica? acudimos a la invesigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, María Elena Álvarez-Buylla Roces.


Maria Elena Alvarez-Buylla Roces es una reconocida doctora en genética molecular, ecologista, y activista de nacionalidad mexicana. También es coordinadora del Laboratorio de Genética Molecular del Desarrollo y Evolución de Plantas, del Instituto de Ecología de la UNAM. El reconocimiento a la calidad de su trabajo de investigación se refleja en la solicitud de las mejores revistas especializadas de su campo como PNAS, Nature y Science para realizar evaluaciones de manuscritos enviados por sus colegas a publicación.

En entrevista con QUO.mx, la doctora explicó que sí existe un riesgo de flujo génico, o intercambio de genes modificados con las especies convencionales,que no se puede controlar y no se conocen aún las consecuencias a la salud ni a la biodiversidad que podrían causar, lo que sí se sabe es que cuando se instalen serán irreversibles.



Dra: Esto de que no hay riesgo de flujo génico es una mentira, su dicho es injustificado y es indignante que por razones de lucro y comerciales digan esto cuando esta comprobado; no hay estudios que indiquen riesgo cero de contaminación entre genes; los datos experimentales demuestran que los transgenes pueden viajar via polen y semillas a distancias mucho mayores a los 300 metros", alertó la investigadora de la UNAM.

Álvarez-Buylla explicó que la transgénesis rompe restricciones o barreras naturales que ni siquiera conocemos porqué están ahí ni que consecuencias traerían.


Dra: Si en la natrualeza ocurriera un intercambio libre de genes que dictan cómo se estructuran los genomas, células, tejidos y organismos no habría diferencias entre especies, entre una planta o una bacteria o un elefante. Si la evolución hubiera actuado como lo que se hace con la manipulación en transgénicos habría una gran sopa de genes sin diferencias entre especies. Lo que se está formando son quimeras biotecnológicas cualitativamente distintas al intercambio natural de genes", explicó la integrante de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).

¿México necesita transgénicos?

Monsanto, empresa que controla la mayor parte del mercado internacional de granos y herbicidas, amplió los cultivos piloto de maíz trangénico en Sinaloa con la intención de lograr la aprobación para su siembra comercial en 2013.

Ante esto, la embajadora del conocimiento 2010 de Mentes Quo+Discovery, dijo que tan sólo su siembra fuera de laboratorio en pruebas piloto abre la puerta a la movilidad de los transgenes afectando la biodiversidad de las variedades de maíz criollas, algunas de las cuales ya tienen características antiplagas.


Dra: Lo que están haciendo es traer tecnología vieja que ya fue rechazada en Europa y Estados Unidos a México, donde no la necesitamos. México no está azotado por las plagas que los transgenes Cry atacan -las plagas que matan los maíces transgénicos de Monsanto son los gusanos barrenador de tallo, cogollero y elotero- tenemos especies criollas que han desarrollado armas contra sus propias plagas. Estamos generando presiones innecesarias que sólo hacen que las plagas se hagan resistentes a las nuevas características de los maíces transgénicos. En un país como el nuestro esa competencia entre especies es similar a una lucha armamentista que puede crear nuevas agrícolas, lo que estan buscando es generar una dependencia tecnológica", explicó la investigadora.

Además estos transgenes pertenecen a grandes compañías, cuyas patentes hacen vulnerables a campesinos y agricultores que cultiven esas variedades sin saberlo y después deben pagar a la compañía por usar su tecnología. Es emblemático el caso del canadiense Percy Schmeiser, cuyo conflicto con Monsanto data de más de una década; según la empresa cometió biopiratería por sembrar semillas transgénicas sin permiso, pero él justificó que los cultivos vecinos contaminaron sus terrenos. La justicia culpó al agricultor y tuvo que darle toda su cosecha a Monsanto, incluso las semillas.

¿Contra el hambre?

Las empresas biotecnológicas argumentan que los OGM son la solución al problema del hambre al aumentar el rendimiento de los cultivos, sin embargo Álvarez-Buylla asegura que la solución no está en los transgénicos pues no aumentan los rendimientos ni son sustentables al generar nuevas plagas


Dra: Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos han demostrado que el maíz transgénico sobre los híbridos ya llegaron a un rendimiento máximo de 10 toneladas por hectárea, porque no se puede lograr más. El hambre es un problema de distribución no de producción de alimentos, además necesitamos alternativas sustentables y nutritivas es un reto que va en solucionar todos los problemas de la agricultura industrializada de la cual dependen los transgénicos, que tiene todos los efectos malsanos al ambiente", comentó.

Álvarez-Buylla dijo que aún si lograran lo que prometen "No los queremos en un centro de origen y biodiversidad de maíz y otras especies como es México; pues los riesgos que implica su uso son mucho mayores que su beneficio, su estudio se ha hecho en muchos países, no los necesitamos ni queremos y hay otras alternativas", concluyó.


Fuente: QUO
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