Científicos descifran el entorno social de la cotorra

23 Sep 2014

La ciencia ha aprendido mucho sobre el complejo comportamiento social mediante el estudio de mamíferos no humanos y primates, pero los pericos también podrían tener algo que enseñar.




Con sus cerebros inusualmente grandes en relación con el tamaño de su cuerpo, y un avanzada cognición, los loros viven en un entorno social complejo, no meramente en una población de criaturas colaboradoras, tales como las abejas o las hormigas, sino en un entorno dinámico de alianzas y competidores. Lo mismo es cierto para la mayoría de los mamíferos más inteligentes: delfines, ballenas, primates y carnívoros sociales, como las hienas y los leones.

Un reciente estudio -el primero en cuantificar la vida social de los loros, utilizando análisis de vínculos sociales- ofrece nuevas e intrigantes perspectivas en cuanto a la sociabilidad de los loros, las cuales revelan una sofisticada estructura social con estratos de relaciones e interacciones complejas.

Investigadores observaron cotorras monje silvestres en Argentina y el mismo tipo de ejemplares en cautiverio en Florida, para comprobar varias hipótesis, comunes, pero en gran medida infundadas acerca de la sociabilidad de esa especie.

Debido a que los loros se observan a menudo y naturalmente volando en parejas, una hipótesis es que la sociabilidad de estos animales gira en torno al vínculo de uno a uno. Pero, ¿vuelan los cotorros con una verdadera pareja o simplemente con cualquier otro individuo de su especie?

Acoplar la extensa investigación de campo con un profundo análisis de vínculo reveló que los pericos -cuando menos aquellos que forman parte de grupos cautivos- muestran una fuerte preferencia por asociarse con un individuo específico y por lo general se encuentran cerca de su compañero. Además, la relación social de los grupos cautivos estaba muy conectada con asociaciones muy fuertes de uno o dos individuos más, múltiples compañeros regulares y sólo unos cuantos compañeros casuales.

La nueva investigación demuestra que el par es, de hecho, la unidad fundamental de la estructura social de las cotorras monje, pero en ésta unidad también podrían estar presentes niveles sociales adicionales, similares a los que se han documentado en la estructura social de los elefantes, los leones marinos y los delfines.

Además de estas relaciones sociales positivas, grupos de cotorras monje en cautiverio también estaban estructurados a través de la agresión. Investigadores se basaron en observaciones de ganadores y perdedores durante encuentros agresivos para asignar a los cotorros un orden de dominio.


En conjunto, la nueva investigación muestra que la vida social de las cotorras monje está estructurada mediante varios tipos de relaciones.

Para reconocer cuál es su lugar en la estructura social de su grupo, los individuos necesitarían reconocer y recordar a otros, para evocar así cómo es que interactuaban con ejemplares específicos, y para acordarse de los resultados de esas interacciones. Este proceso podría requerir habilidades cognitivas importantes.

Entender los sistemas sociales de los loros es fundamental para comprender los procesos sociales, tales como el aprendizaje vocal y la propagación de comportamientos, y puede además dar una perspectiva más amplia de cómo la complejidad social ha evolucionado en otras especies. Explicó la autora principal, Elizabeth Hobson, becaria postdoctoral en el instituto Nacional de Matemáticas y Síntesis Biológica.

"Muchas especies de loros están amenazadas o en peligro de extinción, y mejorar la comprensión de la manera en que estas aves estructuran sus interacciones sociales podría mejorar también nuestra capacidad para administrar estas poblaciones", añadió Hobson.


Fuente: National Geographic
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