Ojos biónicos

 26 Oct 2014


Fulton sufre de retinitis pigmentosa, enfermedad ocular degenerativa que lentamente mata a las células sensibles a la luz en la retina. A lo largo de varios años perdió un porcentaje importante de la visión, y para los últimos 10 presentó ceguera. Recientemente Fulton fue equipado con un sistema llamado Argus II, un par de lentes, equipados con cámaras que están conectadas a electrodos implantados en su globo ocular, que alimentan deinformación visual al cerebro, lo que le ha permitido ver de nuevo.

Dispositivos como el Argus II son capaces de restaurar parte de la visión a personas que la han perdido. Por ahora sólo hay seis individuos en los Estados Unidos con el Argus II, pero los investigadores esperan que al aprender más acerca de la vista puedan ayudar a más gente con el problema.

El sistema Argus II está compuesto de tres partes: un par de anteojos, una caja convertidora, y un conjunto de electrodos. Los anteojos no son correctivos, sino simplemente un vehículo para la cámara, cuya imagen se transmite se transmite hacia una caja convertidora que se puede llevar en el bolsillo. Ésta envía señales a la matriz de electrodo implantado en la retina del paciente. En esencia, lo que el Argus II hace es saltar sobre las células que la retinitis pigmentosa ha matado para que el cerebro obtenga las señales visuales.

Robert Greenberg, presidente y CEO de Second Sight, la compañía que desarrolló Argus II, explica que Argus II convierte la información de la ecámara en señales que los electrodos implantados en el ojo puedan utilizar y el cerebro interpretar. La dificultad radicó en implantar electrodos en la retina del ojo, que es tan delgada como una hoja de papel sanitario.

“La retina es como el papel higiénico de una sola hoja, es realmente difícil el desarrollo de algo que puede sentarse en su superficie sin dañarla. Eso fue más duro que averiguar los algoritmos", subrayó.

Para los pacientes, sin embargo, todo el asunto es muy simple. La cirugía para implantar los electrodos toma unas pocas horas y los pacientes van a casa el mismo día con un implante que se envuelve alrededor de uno de sus ojos y se sujeta por una pequeña tachuela del tamaño de un cabello humano.

Después de una semana, el paciente obtiene las gafas para usar sus nuevos electrodos sintonizados, y se le da capacitación sobre cómo utilizar el sistema. En la caja convertidora hay botones que permiten a los usuarios subir o bajar cosas como el brillo y el contraste.

Argus II no es perfecto: sólo capta imágenes en blanco y negro. Se alimenta una imagen completa para el cerebro: los usuarios no pueden leer las señales, o reconocer las caras.

También es importante tener en cuenta que este no es un sistema que todos los invidentes pueden usar, su retina debe estar intacta para que el implante funcione.


Fuente: BBC
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