¿Por qué nos gusta cierta comida?

17 Nov 2014


¿Por qué nos gusta cierta comida?Si bien no es ningún secreto que en gustos se rompen géneros, la psicóloga Elizabeth Phillips, vicepresidenta y decana de la Universidad de Arizona, explica por qué desarrollamos gustos por cierta comida y aberración por otra.
En primer lugar, Phillips menciona que existe una predisposición genética por los sabores. De manera innata, preferiremos los sabores dulces sobre los amargos, ya que éstos están asociados naturalmente con alimentos ricos en nutrientes. De la misma manera, los sabores amargos pudieran indicar que la comida pudiese estar echada a perder o ser venenosa. Por otro lado, estamos predispuestos a favorecer los alimentos ricos en calorías, ya que éstos proveerán más energía y acumularán grasa, factores que aumentan las posibilidades de supervivencia en condiciones austeras.

El género pudiese también jugar un papel a la hora de elegir comida. Si bien las causas no son del todo claras, se ha observado que los hombres muestran una preferencia por la carne mientras que las mujeres son más ávidas a ingerir alimentos dulces; factores culturales y ambientales bien pudiesen influir en estas divergencias.

Sin embargo, más allá del género y los genes, los hábitos parecen ser el elemento determinante cuando de gustos se trata. Si un feto es expuesto a diferentes alimentos durante el embarazo, éste los ingerirá gustosamente una vez nacido. Dado que la dieta de la madre pasa directamente al feto por el cordón umbilical y a través del líquido amniótico, una mayor exposición sensibilizará al bebé para con los diferentes sabores.

Una vez nacido, el bebé tiene sus primeros dos años de vida para experimentar. En este tiempo, alimento que pruebe, alimento que seguramente será de su agrado. Posteriormente, el niño se vuelve más rejego ante nuevos sabores, siendo más difícil educar su paladar (más no imposible).

Pero ¿qué pasa con los adultos? Los hábitos siguen teniendo el rol principal. Si un alimento no nos gusta, es porque estamos poco acostumbrados a él. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Illinois demostró que el gusto se adquiere tras 10 a 15 exposiciones para con la sustancia en cuestión. En casos de cambios dietéticos drásticos, la adecuación puede tardar entre dos y cuatro meses.

Otra historia es cuando un alimento nos hizo daño en alguna ocasión, ya que el cuerpo generará una aversión natural contra éste como método de defensa?condición que será difícil de remover por más exposiciones que se tengan. Una recomendación para estos casos, es mezclar la comida con otros alimentos que sean de nuestro agrado para ir alterando la asociación negativa y, así, convertirla en positiva.


Compartir en Google Plus

    Comentario Blogger
    Comentario Facebook

0 comentarios:

Publicar un comentario