Experto en BIG DATA: la profesión del futuro

10 Ene 2015


En 1999 la profesión de analista de seguridad informática ni siquiera figuraba entre la lista de empleos oficiales de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, de sus siglas en inglés, que representa el marco de referencia para observar las tendencias de empleo en el mundo occidental). Menos de dos décadas después ya son unos 80 mil los profesionales que ocupan este puesto solo en ese país.

El avance de la tecnología modela la demanda de profesiones y en la actualidad está marcado por el auge del big data, el internet de las cosas y el almacenaje cloud. ¿Qué tipo de profesionales serán necesarios para hacer frente a este nuevo panorama? Entre 2010 y 2020 la demanda de trabajadores relacionados con la tecnología aumentará en un 22 por ciento, según el informe de proyección de empleo elaborado por la BSL en 2014. Este incremento supera la del resto de sectores, que de media crecerá un 14.3 por ciento.

Entre estas profesiones tecnológicas hay una especialmente cotizada por las empresas y a la que en 2012 la revista Harvard Business Review calificó como "la profesión más sexy del siglo XXI". Se trata del científico de datos, un nuevo perfil que ha de combinar el conocimiento de disciplinas como la estadística y la programación para ayudar a las empresas a extraer la máxima rentabilidad del big data.

"Con el científico de datos se habla de una profesión integral y nueva que necesita una base diferente, una forma de pensar en los datos radicalmente distinta", asegura el director de Relaciones con las Universidades de IBM, Víctor Camargo. Afirma que este perfil será de los más demandados en los próximos años, y no sólo en el sector informático. Los científicos de datos serán vitales en todas las industrias que generen grandes cantidades de información y necesiten, no solo almacenarla y gestionarla (tareas de un ingeniero informático estándar o especializado en datos), sino también de crear rentabilidad y nuevos modelos de negocio a partir de ella. 

Un ejemplo que pone de relieve el papel distintivo de estas personas es Linkedin. En 2006, esta red social tenía tan sólo ocho millones de usuarios y su actividad era mucho menor de la esperaban los ejecutivos. Cuando contrataron a Jonathan Goldman, un doctor en física con una habilidad sorprendente para manejar algoritmos, éste comenzó a explorar las caóticas colecciones de información sobre las conexiones entre usuarios y vio patrones interesantes.

Se le ocurrió entonces introducir algoritmos basados en las posibilidades de que dos personas se conocieran si tenían contactos o intereses en común, e incluyó el botón "personas que puede que conozcas". En poco tiempo Linkedin aumentó sus visitas en un 30 por ciento, con el consiguiente aumento de ingresos por publicidad.

Lo que Goldman hizo fue capitalizar las bases de datos, extraerles el sentido para hacer de ellas un recurso de negocio. Poco después, en 2008, se acuñó por primera vez el término "científico de datos" en Silicon Valley para referirse a profesionales como Goldman. Seis años después, la celebridad de este perfil sigue llenando portadas de revistas como Harvard Businness Review, que se reafirmó en 2014 sobre que "el científico de datos sigue siendo el trabajo más sexy de este siglo".


Escuela de Goldmans



Ya que no es habitual encontrar genios como Goldman, ¿cuál es formación oficial que se necesita para convertirse en uno de ellos? Según Camargo, una doble formación en matemáticas e ingeniería (ya sea informática o de telecomunicaciones), es una buena titulación para satisfacer estas necesidades.

Además de formar a los Goldmans del futuro, los programas educativos también deberán prestar atención al resto de perfiles tecnológicos "que no existían hace 20 años" cuya demanda aumentará notablemente en los próximos años, según el informe de BLS. Los tres que lideran el ranking son: profesionales de las tecnologías de la información (donde se engloban varios perfiles distintos), diseñadores de experiencia de usuario y gestores de producto.

-El primer grupo se incluye en el área de la ingeniería informática y sus profesiones asociadas son: desarrollador de aplicaciones de software, desarrollador de sistemas de software y mánager de sistemas informáticos. Los tres tipos ampliarán las funciones del típico "informático" de oficina o del programador, para profundizar en aspectos como el cloud computing, el manejo y almacenaje de grandes volúmenes de datos, la gestión de sistemas que requieran nuevas barreras de seguridad y el control de vastas redes que interconecten dispositivos en todo el mundo. La especialización en el campo de big data de estos profesionales no los convierte en científicos de datos, sino en especialistas. "Lo que también es necesario aunque no cumple con los mismos requisitos", recuerda Camargo de IBM.

-El segundo perfil, el de diseñador de experiencia de usuario, corresponde al encargado de hacer visible y accesible la información en la web para aquellos que naveguen en ella. Esta persona será la responsable de traducir las miles de líneas de código generadas por los programadores para que la información sea transitable de manera intuitiva y atractiva para los usuarios en todo tipo de soportes: ordenadores, móviles, tabletas o relojes inteligentes.

-El tercer puesto que más crecerá, el de desarrollador o gestor de proyecto, es ya a día de hoy una figura clave en la industria de la construcción, la arquitectura, o el desarrollo de software. Estos trabajadores multidisciplinarios tienen como principal tarea la generación o gestión de un producto o proyecto, ya sea un nuevo servicio online, una nueva herramienta tecnológica o un videojuego. Coordinan los resultados de otros trabajadores como los diseñadores de experiencia o los ingenieros informáticos, para integrarlos en la concepción del producto final. Su responsabilidad recae en tener una visión global para prever las debilidades y los riesgos de fracaso del proyecto. Su papel será clave en la aparición de nuevos modelos de negocios aplicados a la tecnología.


Fuente: technologyreview.es
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