Procesos del enamoramiento en el cerebro

14 Feb 2015



¿Qué es el amor? Poetas, psicólogos, biólogos y todo aquel que lo ha sentido ha tratado de responder a esa pregunta. A través de la ciencia, expertos lo describen como una “explosión” de neurotransmisores que generan sensaciones de placer, que hacen dedicar toda la energía y pensamientos a la otra persona. El enamoramiento es adictivo, obsesivo y pone a los humanos en un estado de locura temporal.

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Georgina Montemayor Flores señala que existe una gran diferencia entre el amar y el estar enamorado. Éstas son dos de las tres etapas que Helen Fisher, doctora en antropología biológica describe, por las que el cerebro humano transita bajo el instinto de sobrevivir como individuo y especie, en donde todo comienza con el deseo sexual.

Estos programas cerebrales están coordinados por neurotransmisores diferentes, el primero se activa con una simple mirada, tanto en hombres como mujeres, con la testosterona, “que si bien es una hormona, cuando entra al cerebro funciona como un neurotransmisor, como una sustancia que se encuentra entre las neuronas y que aumenta la comunicación”, dice la experta.

“El deseo sexual la única intención que tiene es que encontremos a alguien que nos parezca lo suficientemente capaz o atractivo y nos queramos reproducir con él. Éste es un programa que es muy barato, muy sencillo y a lo largo de nuestra vida sentimos deseo sexual por muchas personas, incluso puedes sentirlo por varias personas al mismo tiempo”, continúa. Tras un flechazo que es cuestión de instantes, puede seguir la parte agotadora e intensa del enamoramiento.

Una adicción


Falta de sueño, de atención, de apetito. Una aparente necesidad de estar y de pensar en el objeto de deseo. Estás enamorado y todo está en el cerebro.

Cuando alguien resulta atractivo a la vista y/o al olfato, toma una quinta parte de un segundo liberar la feniletilamina, causante de la posterior producción de dopamina, la gran culpable de todas esas sensaciones placenteras que rigen el programa del enamoramiento.

Esta sustancia, que curiosamente es el mismo neurotransmisor que se activa con las adicciones, se desencadena con la novedad y entre otras cosas, permite aprender, alcanzar objetivos, genera una sensación de interés y motivación.

“Al conjunto de estructuras que están mediadas por la dopamina, antes le llamábamos el sistema de recompensa, tú ves algo, lo quieres y entonces estableces las estrategias, estudias, quieres alcanzarlo porque tienes dopamina”, dice Montemayor, y advierte: “mucho cuidado porque es el mismo neurotransmisor que se activa en las adicciones, entonces podemos decir que el amor es considerado como un estado temporal de desarrollo de una adicción”.

Como si la presencia de feniletilamina y dopamina en la cabeza no fuera suficiente, se les une la norepinefrina, causante de alteraciones físicas como el aumento de la frecuencia cardiaca, falta de hambre, noches sin dormir, las conocidas “mariposas en el estómago”.

“Es una locura, un gasto energético terrible, que es el enamoramiento, el amor romántico, apasionado. De corta duración, es una explosión de neurotransmisores uno tras otro, se habla de una cascada, en donde se mezclan afectos del apego emocional al mismo tiempo que aspectos del deseo sexual. Es un programa que además tiene una repercusión sobre las funciones cerebrales a tal grado que, en muchos casos, te conducen a quererte reproducir”, describe la especialista de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La construcción del amor


Para infortunio de varios, esta “luna de miel” tiene fecha de caducidad, pues para que las neuronas puedan comunicarse necesitan tener en la membrana sitios donde recibir a estos neurotransmisores, el cual es limitado, “por lo tanto llega un momento en que se satura y ya no te puedes enamorar más, y pasas a una etapa de meseta”, dice la doctora. Y entonces, una de dos: construyes una relación de pareja a largo plazo “o te desenamoras y al desenamorarte, entonces aparece otro y comienzas el proceso con otro”.

Es difícil establecer el tiempo, porque de acuerdo con la experta, los investigadores no se ponen de acuerdo, entonces se dice que es entre 18 meses y cuatro años. Sin embargo, hay muchos factores involucrados y varía según cada pareja. Pero es un hecho, “si tú no puedes dar el paso a la construcción del amor, el cuerpo no va a resistir el proceso de enamoramiento por mucho tiempo”, y entonces pasará alguna de las dos opciones mencionadas anteriormente.

“Dice Helen Fisher que si tienes suerte y elegiste como objeto de este proceso a una persona con quien puedes construir una relación, puedes darte el lujo o tener el privilegio de transformarlo en el amor a largo plazo, pero –dice- no todos estamos llamados para dar esta transición y entonces pasa que al ya no ser novedad, ya no se produce más dopamina, ya no hay manera de receptar más y empiezas a tener un decaimiento de la atracción y entonces termina esta secuencia”.

El amor verdadero o a largo plazo, es un programa que requiere de mucho tiempo en donde no solamente funciona la atracción, sino que intervienen otros aspectos como tener objetivos y planes de vida en común, y tras la liberación de la serotonina, que da sensación de bienestar, está regido por la hormona del apego: la oxitocina.

¿Todos nos enamoramos igual?


Un estudio realizado por la Universidad Colegio de Londres en 2011 determinó tras realizar escáneres cerebrales de hombres y mujeres homosexuales y heterosexuales que no hay diferencias significativas entre los patrones mostrados en las resonancias.

La muestra de 12 hombres y 12 mujeres, la mitad de ellos con parejas de su mismo sexo y la otra mitad del opuesto, quienes reportaron estar enamorados, mostraron actividad cerebral en áreas ricas en actividad dopaminérgica, así como una “desactivación” en las partes temporal, parietal y frontal de la corteza relacionadas con la crítica y el juicio, lo que podría explicar por qué las personas suelen ser menos racionales al juzgar a sus parejas y darle sentido a la frase “el amor es ciego”.

Por su parte, la doctora Montemayor dijo desconocer literatura que compruebe que el proceso sea igual o diferente en las personas homosexuales, lo que sí aseguró es que es distinto entre hombres y mujeres.

“El hombre se enamora más rápido que las mujeres, porque somos más selectivas, a los hombres al parecer los estímulos visuales son suficientemente atractivos como para desencadenar el proceso, en cambio nosotras vamos más allá del aspecto visual porque vamos a reproducirnos, y entonces tenemos que considerar muchas otras cosas, claro, esto no dice que nosotras nos enamoremos con mejores resultados que ellos, pero sí habla de que toma un poquito más de tiempo iniciar el proceso”.

Curar un corazón roto


Contrario a lo que la tradición apunta, el amor no sale del corazón, sin embargo, hay personas a quienes el desamor sí les impacta en este músculo.

De acuerdo con información del Sistema de Salud de la Universidad de Loyola, en Estados Unidos, el Síndrome del Corazón Roto es una condición médica que se siente como un ataque al corazón real, que ocurre en etapas altamente estresantes o emocionales, como cuando se lidia con un divorcio, la muerte de la pareja o problemas financieros.

También conocido como miocardiopatía inducida por estrés incluye síntomas como dolor en el pecho y dificultad para respirar, y se puede llegar a confundir con un infarto, pero no tiene efectos a largo plazo en el músculo cardiaco.

Georgina Montemayor, por su parte resalta los efectos físicos de la decepción amorosa: “cuando a uno le rompen el corazón en el amor, se activan las mismas zonas del cerebro que se activan con el dolor físico, o sea que de veras te duele, de veras te lo rompieron. Hay un reporte de dolor físico y eso es muy interesante”.

“Si tú viviste esta etapa y después fuiste desenamorándote, tú eres quien se desenamora primero, pues no sufres, sufres por ver cómo les vas a decir que ‘ya hasta aquí’, pero si a ti te rompen el corazón, dicen los expertos que te vas a tardar el mismo tiempo para sanar que lo que te tardaste para enamorarte, porque ahora habrá que esperar a que los sitios de recepción se desocupen y te puedas enamorar de otro”, continúa.

Sin embargo, el enamoramiento quedará alojado siempre en la memoria. “Si realmente te enamoraste, nunca lo vas a olvidar. Hay dos estructuras en el cerebro, las amígdalas cerebrales, que guardan la memoria emocional y todo es tan fuerte. Emocionalmente es tan poderoso que queda un recuerdo, por eso pueden pasar los años y de repente, si ya no te acuerdas del otro o de la otra, y oyes una canción que te lleva en la memoria emocional, no solamente al enamoramiento sino también al dolor provocado por el rompimiento”.


Fuente: Sin embargo
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