Mecanismo cerebral que nos incita a consumir azúcar

13 Ene 2015


Estudiando ratas, científicos británicos identificaron un mecanismo que parece notar cuánta glucosa llega al cerebro, y que insta a los animales, incluyendo al humano, a buscar más si detecta un déficit.

El equipo del doctor James Gardiner, del Departamento de Medicina en el Imperial College de Londres, cree que dicho mecanismo podría desempeñar un papel importante en moldear nuestra preferencia por alimentos dulces o ricos en ciertos hidratos de carbono.

Nuestros cerebros dependen en gran medida de la glucosa como fuente de energía. Se trata claramente de un nutriente muy importante, que en nuestro pasado evolutivo solía ser difícil de conseguir. Así que tenemos una preferencia, profundamente enraizada, hacia los alimentos ricos en glucosa, y los buscamos de forma activa.

Los investigadores tenían la hipótesis de que una enzima llamada glucoquinasa podría ejercer un papel relevante en promover nuestro deseo por la glucosa. La glucoquinasa está implicada en la detección de la glucosa en el hígado y el páncreas. Está presente en el hipotálamo, un área del cerebro que regula varias funciones esenciales, incluyendo el consumo de alimentos, pero su papel exacto no estaba claro.

Los autores del nuevo estudio descubrieron en primer lugar que cuando las ratas no comen durante 24 horas, la actividad de la glucoquinasa en un centro regulador del apetito en el hipotálamo se incrementa notablemente.

A las ratas se les dio acceso a una solución de glucosa así como a sus bolitas habituales de comida preparada, o “pienso”. Cuando los investigadores incrementaron la actividad de la glucoquinasa en el hipotálamo usando un virus, las ratas preferían consumir más glucosa que bolitas de comida. Cuando la actividad de la glucoquinasa era menor, consumían menos glucosa.

Hasta donde se sabe, es la primera vez que alguien ha descubierto un sistema en el cerebro que responde a un nutriente específico, en vez de al consumo de energía en general.

Lo descubierto en el nuevo estudio sugiere que en humanos podría ser posible reducir la apetencia por la glucosa alterando la dieta y que un fármaco actuando en este sistema podría potencialmente prevenir la obesidad.

Es probable que las personas tengamos diferentes niveles de glucoquinasa, así que para cada cual podrían funcionar estrategias diferentes. Para algunos, comer alimentos con más fécula al principio de una comida podría ser una forma de sentirse más llenos y con mayor rapidez, al actuar sobre este sistema, con el resultado de una tendencia a comer menos.


Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología
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