Batallas biológicas en las islas de México ¿estamos ganando la guerra?

21 Ene 2015

Alfonso Aguirre Muñoz, Jordan Golubov y María C. Mandujano

La Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió dedicar el 22 de mayo de 2014, día de la diversidad biológica, a la biodiversidad de las islas del mundo. Este acuerdo hace eco con la decisión XI/15, párrafo 1 con la cual la propia CDB "urge a las partes e invita a otros gobiernos, instituciones financieras y organizaciones relevantes a fortalecer la implementación del Programa de Trabajo de Biodiversidad de las Islas". Estas decisiones y exhortos a la acción son muy relevantes, pues las islas son de los territorios naturales más valiosos del planeta en términos de biodiversidad, están muy amenazadas por destrucción de hábitat y las especies invasoras, y representan una gran oportunidad de conservación y buen uso de los recursos naturales. El número de islas a nivel mundial es sorprendente, ya que existen cerca de 100,000 elementos insulares, lo que representa 3% de la superficie terrestre mundial. En las islas habitan aproximadamente 600 millones de isleños que dependen de los servicios ecosistémicos que proveen las islas y sus aguas adyacentes.

Históricamente las islas han sido una fuente muy importante de conocimiento biológico. De hecho son fuente esencial para la formulación de la teoría de la evolución, una de las más trascendentes en la historia de la humanidad. Darwin, en su viaje del Beagle (1831-1836) y a partir de la tan famosa y determinante visita a las islas Galápagos, escribió: "Esta ave (Geospiza) que está tan cercanamente relacionada con la tenca chilena (Callandra de B. Aires) es singular en cuanto a que existe como variedades o especies distintas en las diferentes islas —tengo cuatro especímenes para el mismo número de islas—. Éstas resultan ser 2 o 3 variedades, cada variedad siendo constante en su propia isla....". De manera paralela, en el archipiélago Malayo, Alfred Rusell Wallace compara la biodiversidad de un par de islas (Bali y Lombok), lo que llevó al establecimiento de la línea de Wallace que separa dos zonas zoogeográficas (la Oriental y la Australiana) y el nacimiento de la biogeografía. Wallace menciona "Se reconoce que el cambio de las formas es cuestión de tiempo. La cantidad de diversidad que se encuentre en los restos orgánicos de dos estratos es una medida del tiempo que se tardaron en depositar. De la misma manera, la diversidad de especies de dos islas adyacentes es una medida del tiempo que han estado separadas...".

También Robert H. MacArthur y Edward O. Wilson, en 1967, con un sentido similar, formularon la teoría de biogeografía de islas para explicar la riqueza de especies que se encuentran en estos ecosistemas tan particulares, en función de su área y de la distancia a otras islas.

 

 Sin embargo, las islas son sistemas especialmente vulnerables (Cuadro1). Por esto, desde 2009 la Asamblea General de la ONU reconoció los efectos adversos a las islas bajo escenarios de cambio climático y el alza en el nivel medio del mar, derivando de ahí una serie de programas y reportes sobre la vulnerabilidad y sustentabilidad de las islas a nivel mundial. En el documento oficial se da mención especial merecen las especies invasoras, verdadero azote en las islas.


Debido a que pocas especies generalistas dominan el paisaje, diversos autores reconocen este fenómeno como homogeneización biótica. Con el aumento en la homogeneización de la biota a nivel mundial, algunas especies invasoras se convierten en problemas ambientales, económicos o de salud. Estamos hablando de casi 480,000 especies exóticas invasoras (EEI). La introducción o dispersión de estas especies fuera de su área de distribución natural, pasada o presente, ha sido una amenaza para la biodiversidad nativa en todo el mundo. De esta forma las especies invasoras se han convertido en uno de los factores de presión más importantes para la pérdida de la biodiversidad después de la pérdida de hábitat.

En México el panorama no es alentador: las especies exóticas invasoras son la tercera causa de pérdida de biodiversidad en general y en las islas se han convertido en la primera causa.

Las islas de México como un recurso estratégico


El territorio insular mexicano forma un conjunto de más de 2,500 elementos insulares y una superficie de 5,127 km2, y es importante por distintas razones. México ocupa el décimo tercer lugar a nivel mundial en términos de extensión de su mar patrimonial (gracias a lo establecido en la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar y lo definido en la Convención de 1982, firmada y ratificada por México). En buena medida, esto es gracias a las islas muy alejadas de la tierra firme, como Guadalupe y el archipiélago de Revillagigedo. La población humana en el territorio insular mexicano es de 269,000 personas distribuidas en 150 islas.

En términos de biodiversidad, el territorio insular mexicano mantiene al menos 8% de las especies terrestres de México. Las islas mexicanas no sólo son un acervo importante de biodiversidad, sino que en sus alrededores hay actividad económica importante, incluyendo pesquerías artesanales — destacan las de abulón y langosta — que llevan a cabo organizaciones cooperativas vinculadas a comunidades locales, hasta las de turismo de naturaleza, así como el despacho de volúmenes industriales de la sal de mar producida en Guerrero Negro, desde isla Cedros a Oriente.

La presencia de las especies invasoras en las islas mexicanas se remonta desde hace cinco siglos a los navegantes que se dedicaban a la cacería de mamíferos marinos y al comercio de sus pieles y grasas, los cuales recorrían las costas y dejaban pies de cría en las islas que posteriormente podrían ser utilizados a lo largo del año como fuente de alimento; tal es el caso de las cabras, borregos y cerdos. Además, muchas veces la presencia del ser humano para explotar el guano de aves marinas y otras actividades comerciales, fue acompañada de la llegada de ratas, ratones y gatos a casi todas las islas del mundo, causando estragos. Estas especies, como otras exóticas invasoras son "especies que se encuentran fuera de su área de distribución natural" y han sido particularmente eficaces en la extinción de especies en las islas.

Las batallas biológicas en las islas mexicanas se estaban perdiendo por el aumento desmedido de las poblaciones de especies invasoras, como el caso de la cabra feral en isla Guadalupe, pues consumían todo material vegetal, tanto del matorral nativo como de las especies forestales. De hecho, un bosque del ciprés endémico de la isla (Callitropsis guadalupensis) de 4,000 ha quedó reducido a sólo 85 ha por causa de estas cabras. La vegetación del chaparral nativo y las demás especies arbóreas, como la palma endémica de Guadalupe (Brahea edulis), el pino endémico de la isla (Pinus radiata var. binata) y el encino insular (Quercus tomentella), fueron también severamente afectadas por las cabras.

Sin embargo, en México, de manera sistemática y atendiendo prioridades para la biodiversidad, se ha desarrollado un programa dedicado a erradicar a las especies invasoras más perniciosas de islas, como lo son cabras, gatos, ratas y ratones, cerdos y borregos. Este trabajo inició hace un poco menos de dos décadas y se ha sostenido de manera más intensa desde 1997. Se trata de un trabajo de amplia colaboración entre el gobierno federal, la academia y, de manera central como ejecutante, el Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI), una asociación civil privada que se especializa en el tema.


El estado actual de la guerra biológica en el territorio insular de México


En el golfo de California hay unas 232 islas que albergan 151 especies de vertebrados endémicos, 115 de plantas endémicas y 38 de aves marinas que anidan en ellas. En 1994, un censo reveló que 51 islas del noroeste de México tenían especies introducidas, 19 del Pacífico y 32 del golfo de California. Su presencia causó la extinción de 21 especies (Cuadro 2). De 1994 a la fecha, y gracias al esfuerzo de los grupos involucrados, el número de poblaciones de especies exóticas invasoras (EEI) erradicadas ha sido verdaderamente sorprendente (Figura 1), destacando a nivel mundial.

Aunque se dice fácil, erradicar poblaciones de EEI es un proceso sumamente laborioso, y que exige sofisticaciones tecnológicas y conocimiento biológico a diferentes niveles de organización. Técnicamente, la erradicación debe seguir los siguientes pasos, y la secuencia es importante: 1) un diagnóstico de la condición ambiental de la isla, el estado de deterioro y estudio sobre cómo era el estado del ecosistema insular antes de que fueran introducidas las especies invasoras; 2) hacer inventarios y estudios de línea-base (densidad e identidad de las especies) de las especies en la isla particular, tanto nativas o endémicas, como las introducidas; 3) establecer prioridades para decidir cuáles poblaciones de EEI e islas deben ser erradicadas; 4) determinar el método de control, por ejemplo, si se va a usar veneno cuál debe usarse ,y cuál sería la metodología necesaria para cubrir el 100% de la isla; 5) identificar los riesgos que se corren por la propia erradicación y seleccionar las medidas preventivas; 6) escoger la mejor fecha para llevar a cabo la erradicación en función del clima y para minimizar los riesgos; 7) monitorear después de la erradicación para conocer la efectividad y el impacto positivo, desafortunadamente para esta actividad específica no abundan los recursos; 8) en ocasiones, asistir en la mejora general del ecosistema insular, es decir contribuir a la mejoría de suelos, trasplantar ejemplares de uno a otro lado y atraer aves para que recolonicen la isla, de esta manera es de esperarse que las condiciones naturales de la isla retornarán a su sana trayectoria en cuanto a sus procesos ecológicos y evolutivos naturales; y 9) prevenir en el futuro la introducción de EEI a cualquier isla de México, como una forma eficaz de asegurar la inversión hecha con la restauración, con protocolos de bioseguridad insular adecuados para cada situación, junto con educación ambiental con los usuarios y comunidades locales. En todo caso, por los costos e impactos, no hay lugar a dudas de que "más vale prevenir que erradicar".



La logística para llevar a cabo un programa de erradicación en islas es monumental, pues como hemos mencionado, involucra a la sociedad civil (comunidades de las islas), dependencias del gobierno federal, organismos no gubernamentales y proveedores de servicios especializados. Entre las dependencias del gobierno participan organismos como la Secretaría de Marina (SEMAR), Armada de México, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Comisión Nacional para el uso y Manejo de la Biodiversidad (CONABIO) e Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). En particular los permisos de liberación de venenos los otorgan la Secretaría de Salud (SS) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), y la Secretaría de Gobernación (SEGOB) de acceso a personal de erradicación y monitoreo en las islas. GECI es un organismo no gubernamental que participa en la erradicación de EEI en islas de todo México: Pacífico de Baja California, golfo de California, Pacífico tropical, archipiélago de Revillagigedo, Caribe y golfo de México, y los proveedores de servicios especializados son compañías de helicópteros y fotógrafos. Además es importante contar con sumas importantes de dinero para financiar las erradicaciones, fondos que suelen ser una combinación de recursos públicos y privados, nacionales e internacionales, así como aportaciones en especie (por ejemplo los barcos de la SEMAR y apoyo de las cooperativas de pescadores). Todos los actores, elementos y acciones deben estar sincronizados, con los roles y responsabilidades bien definidos y asumidos, con personal probado y de absoluta confianza.

Desde 2012, México tiene una Estrategia Nacional para la Conservación y el Desarrollo Sustentable del Territorio Insular Mexicano, que considera como prioritario el combate a las especies invasoras, incluyendo prevención, control y erradicación, así como transmitir información sobre las EEI a todos los niveles de la sociedad. En dicha estrategia se plantea como uno de los grandes objetivos el tener el 100% de las islas de México libres de mamíferos invasores para el 2020, así como planes piloto para erradicar las plantas invasoras.

A 6 años de llegar a la meta, México tiene libre de mamíferos exóticos invasores más del 50% de las islas. Más específicamente, se han llevado a cabo 55 campañas de erradicación para eliminar 10 especies diferentes de mamíferos en 35 islas, específicamente se han combatido rata gris, ratón doméstico, gato, cabra, borrego y cerdo, entre otros. En términos de área se ha cubierto una superficie acumulada de 5,170 km² (Figura 1).

La erradicación más reciente se llevó a cabo en la isla San Benito Oeste, frente a la península de Baja California, a fines de 2013. Se erradicó exitosamente a un ratón invasor en una isla que es un paraíso para las aves marinas, pues llega a reunir cerca de 12 millones de individuos de trece especies. El trabajo se realizó dispersando desde un helicóptero, con una cubeta aérea desarrollada en Nueva Zelanda, un veneno diseñado ad hoc. El vuelo para dispersar la cantidad exacta y de manera homogénea del veneno es asistido por un sistema de navegación y control muy preciso gracias al uso de un sistema de posicionamiento global diferencial o DGPS (ubicación dinámica de la aeronave dada por varios satélites de manera simultánea). La Secretaría de Marina apoyó el proyecto prestando un barco con helipuerto y hangar, mientras que la CONANP respaldó en toda la gestión de los trámites para aplicar el veneno. La cooperativa local Pescadores Nacionales de Abulón, que se mantienen presentes en las islas de Cedros y San Benito desde hace 75 años, apoyó con la logística local y hospedaje. Los permisos fueron otorgados por la SEMARNAT, la SEGOB y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. La ejecución la realizó la asociación civil mexicana GECI, que se especializa en restauración y conservación de islas.


Con esta trayectoria exitosa, México se ha colocado en la vanguardia mundial en el cuidado de la biodiversidad de las islas, cumpliendo plenamente con la recomendación de la CDB. Para continuar con la tarea, México ya cuenta con los protocolos de erradicación, una lista de las islas faltantes organizada por prioridades (Figura 2), personal capacitado y parte del financiamiento necesario para seguir combatiendo a las especies exóticas invasoras. De continuar con la actual trayectoria, no cabe duda que México logrará ganar estas batallas biológicas, considerando que desde ahora es uno de los primeros países en el mundo en salvaguardar la riqueza biológica contenida en las islas. Además, es ejemplar la metodología de erradicación de las EEI de islas y de cooperación entre actores a nivel nacional e internacional.




Alfonso Aguirre Muñoz


Estudió Oceanología en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Se especializó en Acuacultura en la Universidad de Kagoshima, Japón. Tiene maestría enOceanografía Costera UABC y estudió el Doctorado Interdisciplinario en Ciencias Sociales con especialidad en Desarrollo Sustentable y Estudios Regionales del Colegio de la Frontera Norte

Fue gerente regional del Banco Nacional Pesquero y Portuario y profesor de la Facultad de Ciencias marinas de la UABC. Desde hace 35 años trabaja en la conservación del territorio insular mexicano y a partir de 2002 es director del Grupo de Ecología y Conservación de Islas A.C. que elabora y ejecuta proyectos de restauración ambiental de las islas mexicanas. A. Aguirre Muñoz es ganador del premio Por Amor al Planeta 2015.



María del Carmen Mandujano

Estudió la licenciatura en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Unidad Xochimilco y el posgrado en ecología en la UNAM. Realizó posdoctorados en el Centro de Ecología, UNAM (hoy Instituto de Ecología) y en New Mexico State University.

Labora como investigadora en el Departamento de Ecología de la Biodiversidad, Instituto de Ecología, UNAM. Su línea de investigación es elaborar modelos matemáticos que ilustren la dinámica de las poblaciones de especies que tienen ciclos de vida complejos y con diferentes formas de reproducción. Además elabora este tipo de modelos para especies en peligro de extinción.

Jordan Golubov

Estudió la licenciatura y posgrado en la Facultad de Ciencias, UNAM. Colaboró en la CONABIO de 2000 al 2002 en especies invasoras.Ha participado dentro del Comité Asesor de Especies exóticas de la CONABIO y la estrategia nacional de especies exóticas invasoras. Desde 2002 es profesor titular del Departamento El Hombre y Su Ambienteen la UAM Xochimilco. 

Su línea de investigación se centra en la ecología de poblaciones, conservación de la biodiversidad, análisis de riesgo y especies exóticas invasoras.

Para saber más

Aguirre-Muñoz A Mendoza-Alfaro R et al. 2009. Especies exóticas invasoras: impactos sobre las poblaciones de flora y fauna, los procesos ecológicos y la economía. En Dirzo R, González e IJ March (comp.) Capital Natural de México. Vol II. Estado de conservación y tendencias de cambio. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México, pp 277-318.

Comité Asesor Nacional sobre el Territorio Insular Mexicano. 2012. Estrategia Nacional para la Conservación y el Desarrollo Sustentable del Territorio Insular Mexicano. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Instituto Nacional de Ecología, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Secretaría de Gobernación, Secretaría de Marina-Armada de México y Grupo de Ecología y Conservación de Islas AC. México DF y Ensenada, B.C. 125 pp.



Naciones Unidas, 1994. Global Conference of the sustainable development of small island developing states. Bridgetown, Barbados. A/CONF.169/9 Octubre 1994.


Fuente: Ecología UNAM
Editado: Bio-Gea
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