Desvaríos sobe el cambio, primera parte.

Ing. Casimiro Casiveo

Cada año, al finalizar por supuesto, muchos de nosotros nos proponemos cambiar, cambiar para bien. Este año me fijé propósitos no muy claros pero que sí denotan una intención de cambio en mí. Algunos de mis propósitos serán fáciles y otros difíciles de lograr, también los hay imposibles, sin embargo, en mayor o menor medida, logrados al cien por ciento, quedándonos cerca o lejos de éste, inclusive no lográndolos, todos los propósitos provocarán un cambio en mi persona en algún momento del año.

Los cambios pueden ser positivos o negativos, también hay que considerar esto, por lo que es importante estar pendientes de nuestro entorno para implementar medidas que impidan que lo negativo continúe y que lo positivo se mantenga. En el mundo real, en la vida real, tanto un tipo como otro se dan, de ahí que siempre existan las áreas de oportunidad.

Mi primer propósito de cambio en el año fue dejar de consumir refrescos carbonatados, Coca Cola, Pepsi, Fanta, Sprite, Seven, Mirinda, cualquiera de ellos daña mi salud cuando lo consumo en exceso… ¡Y vaya que en dos mil catorce el exceso fue la norma!

El consumo de refrescos en demasía en nuestro país está asociado a padecimientos y desordenes alimenticios, diabetes y sobrepeso son los más conocidos, tenemos el record mundial per cápita de consumo de refrescos, un reporte[i] en el diario La Razón ofrece el dato de 775 botellas de refrescos de Coca Cola por año o medio litro diario[ii], sin considerar otro tipo de marca como Pepsi o BigCola, aunque hay otros datos[iii].

¡Medio litro diario! Si lo redondeamos a una botella de 600 ml y suponemos que se desperdicia la sexta parte del contenido… esto representaría un consumo anual de 219 litros de esta marca; tomando en cuenta que el costo promedio de una botella de Coca Cola es de $12 la unidad, tenemos un gasto aproximado de $4,380 al año, sólo considerando esta marca y de acuerdo a los datos del diario mencionado, es decir, el desembolso puede ser mayor.

Y me pregunté… ¿En qué podría gastar $4,380 que me beneficiara más? Sí, ya me di cuenta que no pensé en mi salud, pensé en mi dinero, la semillita del cambio entró por el bolsillo, pero que importa, los beneficios se trasladarían a mi economía y, en paralelo, a mi salud.

Así me di cuenta que hay tabletas electrónicas económicas que cuestan esa cantidad, probablemente pudiera aportar un extra, pero prácticamente se pagaría sola.

Me podría comprar cinco o seis pantalones de mezclilla de buena marca, Levis 501, por ejemplo, y tal vez me sobre un poco.

Podría pagar una noche de hotel en Mazatlán, un hotel de cuatro estrellas, y me alcanzaría para cenar y desayunar bien mientras me relajo un fin de semana.

Podría pagar 6.5 cuentas mensuales de teléfono, internet y una laptop que adquirí a plazos en Telmex.

En fin, podría hacer un mejor uso de ese dinero que bebérmelo en Coca Cola.

¿Cómo voy con este cambio? Pues aún no logro el objetivo, no es malo que aún no llegue a la meta deseada, los cambios verdaderos tienen como fundamento un proceso, éstos llevan tiempo mientras se hace propio un buen hábito; pero, suponiendo que yo haya estado en el caso de consumir medio litro diario o, aproximadamente, 15 litros de Coca Cola al mes (más el desperdicio), he pasado a beber menos de tres litros mensuales, una diferencia de 12 litros, significando que aún la refresquera más importante del mundo obtiene beneficios de mí y yo sigo perjudicando mi salud. Este consumo me obliga a desembolsar casi 864 pesos al año, que podrían servirme para comprar un par de camisas decentes o cualquier otra cosa de provecho.

¿Le afecta a la economía nacional que una persona deje de beber refrescos? No, ni a la economía en general ni a la de la empresa o empresas productoras. Pero si fuéramos más los que decidiéramos dejar de consumir refrescos, la economía se vería impactada sanamente, menos presión en los sistemas de salud, más productividad en los trabajos… a Coca Cola esto sí ya le empezaría a preocupar, pero los obligaría a producir bebidas más sanas, cómo y cuáles, no lo sé, se tendría que reinventar, y es algo positivo para ellos.

Mientras tanto ahí la voy llevando, soy objetivo, no exagero en mis pretensiones y sí creo que tendré éxito, de a un pasito a otro, poco a poco. 

Chin ahí viene el verano, ya veremos cómo me va y les contaré, pero antes y en otra colaboración les hablaré de otros cambios en mi vida.






[i] http://www.razon.com.mx/spip.php?article216030
[ii] No me queda claro como 775 botellas consumidas equivalen a medio litro diario, pero aceptaré el dato.
[iii] En otra fuente encontré que el mexicano promedio consume 111 litros de refresco al año (http://eleconomista.mx/industrias/2015/03/06/erario-unico-ganador-ieps-refrescos), parece que no se ponen de acuerdo, pero decidí seguir el análisis con el dato de La Razón porque a como bebe refresco mi mamá, creo que ambas estadísticas se quedan cortas.
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