La ciencia: una aventura constante



La ciencia, una aventura constante
Es bióloga y maestra en Biología marina por la UNAM. Se doctoró en Oceanografía biológica por la Université d'Aix-Marseille, Francia, y en Biología por el Instituto Weizmann de Ciencias, de Israel. Es investigadora en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología-UNAM, donde dirige el laboratorio de Ecología y Biodiversidad de Invertebrados Marinos. Miembro de SNI nivel III, PRIDE "D" y Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde 1993. Es experta en taxonomía de poliquetos, estudio de comunidades bénticas de macroinvertebrados y manejo de zonas costeras.


Con dominio de cuatro idiomas y sólidos conocimientos de griego y latín, Vivianne Solís se perfilaba para ser una gran humanista, pero su espíritu aventurero, su vida familiar en contacto con la Naturaleza y una atinada recomendación vocacional la condujeron a la biología marina, campo en el cual ha destacado, entre otros logros, por haber descrito, junto con su equipo, 40 nuevas especies.

Pero Vivianne Solís va por más; aún tiene un planeta por explorar, miles de islas por visitar y varias preguntas por responder, relacionadas con el cambio climático y los anélidos poliquetos, su especialidad.

De las artes a las profundidades del mar


“Yo planeaba dedicarme a los idiomas porque me gustan y tengo facilidad para ello. Cuando me recomendaron estudiar biología me sonó alejadísimo de las profesiones acostumbradas en mi familia, vinculadas a las letras y la música”, nos relata la doctora Solís, quien se dedica desde hace más de tres décadas a estudiar los organismos que viven pegados al fondo del mar y que constituyen el bentos. “Me interesan –explica– porque son indicadores de contaminación y subcontaminación. Mi especialidad son los anélidos poliquetos, que son organismos poco conocidos por su pequeño tamaño y por su localización, ya que muchas especies viven enterradas en el fondo marino. Poseen gran relevancia ecológica porque, entre otras características, sirven de alimento a especies de importancia comercial como los peces o los cangrejos y pueden horadar la concha de los ostiones, quitándoles su valor comercial. Por supuesto que tienen su importancia taxonómica, dentro del tema de la biodiversidad”.

La actual jefa del Laboratorio de Ecología y Biodiversidad de Invertebrados Marinos aprovecha el tema para hacer énfasis sobre la riqueza biológica de nuestro país: "En cualquier lugar que uno muestree en el ámbito marino o costero de México, siempre va a encontrar poliquetos, trátese de lagunas, manglares, corales o fondos abisales".

Sobre su formación, la investigadora, reconocida en 2006 con la Medalla Sor Juana Inés de la Cruz, nos cuenta: "Mi tesis de licenciatura fue sobre genética de ratones; mientras la terminaba cursé la maestría en biología marina, ya que siempre me ha fascinado el mar y estaba creándose en la UNAM un centro de investigación en ciencias del mar. Luego continué con el doctorado en Francia, ahí empecé a estudiar los poliquetos".

No todos los investigadores tienen el honor de que les sean dedicadas especies nuevas para la ciencia, descubiertas por sus colegas, como le ha sucedido en dos ocasiones a Vivianne Solís (Hermundura vivianneae, en 1986, y Lumbricalus vivianneae, en 2004). Esta experta en ecología béntica, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, ha descrito no una (en 1991), sino 40 nuevas especies hasta el momento.

"Estamos por publicar más. Desde la primera vez que describí una especie fue una experiencia muy bonita. Cuando regresé de Francia, descubrí que no estaban estudiadas muchas de nuestras zonas del fondo marino, y la UNAM me dio la oportunidad de ir a muestrearlas y luego a Washington a trabajar con el experto en poliquetos del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, cuya orientación me sirvió para describir las primeras especies.

"Cuando yo estudié, se tenía la percepción deque los descubrimientos trascendentes se hacían en otros países, pero no en México. Por fortuna, en mi área, los estudiantes e investigadores que se están formando ya saben que trabajarán 'aguas inexploradas'. He realizado exploraciones hasta 2,500 metros de profundidad en minisubmarinos como el "Alvin" y tengo muestras tomadas a más de 3,500 metros con los sofisticados equipos de los buques de la UNAM. También estamos explorando cavernas de cenotes, que resultan apasionantes. ¿Cómo no emocionarse con todo esto?", nos comparte la doctora Solís.

Ciencia: Disciplina, trabajo y colaboración 


"Al comienzo de mi carrera era imprescindible salir del país para seguir formándose como investigador porque aquí no había infraestructura. Ahora ya la hay, además de gente formada, que a su vez puede formar estudiantes en México; eso es un gran avance. Es un hecho que no todos encontrarán trabajo en investigación: algunos tendrán que ir al gobierno o a las compañías consultoras a diversos niveles, lo importante es que aprendan a trabajar e interpretar los datos", apunta.

"Yo formo investigadores contres valores principales: disciplina, trabajo y colaboración. Los buques, por ejemplo, son un excelente lugar para aprender esto, porque su funcionamiento es tan costoso que es necesario conjuntar diversas investigaciones". Sobre sus temas de investigación actuales, la doctora Solís-Weiss está trabajando nuevamente cuestiones costeras. Radica en Puerto Morelos, cerca del arrecife y la playa, donde puede observar fenómenos nuevos en los que están involucrados los poliquetos: "Mi reto es ahondar en su conocimiento para comprender por qué se están presentando, quizás sea por el cambio climático".

Y continúa: "También es importante para mí formar recursos humanos que se enfoquen en el impacto ambiental y sus relaciones con el cambio climático porque son problemas de relevancia internacional que pueden ayudar mucho al país. El pueblo de México es quien nos paga a los investigadores, por eso siento el compromiso de hacer cosas para mejorar su situación".

Ciencias marinas y sociedad 


El papel del científico se extiende a otros ámbitos: “Mi compromiso con la sociedad, como investigadora, también es señalar los riesgos de algunos proyectos empresariales relacionados con mi área, como son los de la industria hotelera. Por mis medios puedo investigar, publicar y manifestar esos riesgos pero se tiene que contar con la voluntad de los tomadores de decisiones –los políticos–, para poder hacer cambios. También creo que hay que buscar apoyo de los empresarios; poder ofrecerles nuestras opciones de solución a los problemas que planteen”.

También creo que hay que buscar apoyo de los empresarios; poder ofrecerles nuestras opciones de solución a los problemas que planteen".

Y con respecto a otro sector social, los jóvenes, comenta: "Me gusta decirles que vale la pena meterse a una carrera científica, aunque se requiere de una personalidad especial que les permita emocionarse con la exploración y la novedad.



Fuente: CONACYT
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