Crean maquina prototipo para reciclar tetra pak

 Abr 2015.

Junto con un grupo de estudiantes, la maestra María Victoria Gómez Águila, de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), desarrolló una máquina prototípica que permite la separación de los componentes de los envases de posconsumo de Tetra Pak y Tetra Brik.

Gómez Águila, adscrita al Departamento de Ingeniería Mecánica Agrícola, contó que el proyecto empezó un par de años antes en el Tecnológico de Monterrey.

Se trató, dijo, de un convenio con una empresa privada que tuvo la aprobación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y el equipo de trabajo lo formaron el maestro Miguel Ángel Ramírez, el maestro Israel Macías, el doctor Diego Cárdenas y Roberto Pérez, profesor invitado de la Universidad de Holguín de Cuba. Sin embargo, el proyecto terminó y ahora lo retomó la maestra Gómez Águila en la UACh.

La especialista considera que su proyecto tiene distintas repercusiones tanto tecnológicas como económicas y sociales: “Contribuimos al medio ambiente, podemos generar empleos, se disminuye la importación de celulosa y contribuimos al diseño de máquinas.”

Composición del Tetra Pak y Tetra Brik

La aparición de estos envases revolucionó la forma de empacar productos perecederos, pues su composición permite la conservación de los alimentos a distintas temperaturas. Los envases de Tetra Pak están compuestos por celulosa en 75 por ciento, aluminio 5 y polietileno 20 por ciento. “El Tetra Pak cubrió una necesidad muy importante del mercado y llegó para quedarse,” señaló Gómez Águila.

A pesar de que existe la creencia de que el Tetra Pak no se puede reciclar, la maestra explicó que ya se probó que sí es posible y que el aprovechamiento de los componentes se logra al 100 por ciento.

Durante la Semana de la Ingeniería de la UACh, los alumnos presentaron la máquina prototípica, y mostraron el proceso que realizan para lograr separar los materiales y crear las láminas de polialuminio.

Al respecto, la maestra Gómez Águila explicó que primero recolectan el material (dentro de la misma universidad existen contenedores de Tetra Pak). Posteriormente, se coloca en la máquina con determinada cantidad de agua para separar la celulosa del aluminio y del polietileno. Esta fase es conocida como prelavado. La duración es de aproximadamente una a dos horas, según la frecuencia de rotación del motor.

Posteriormente, la bolsa de polietileno obtenida se seca y tritura en un molino. Se pasa a unos moldes con una prensa que funden la lámina de polialuminio. Mientras tanto, la celulosa se cuela y separa del agua para secarla y dejarla lista para fabricar papel. El proceso, comentó la especialista, puede durar hasta dos días.

Ahora las investigaciones que realiza el grupo de trabajo de la maestra Gómez Águila buscan determinar las propiedades físicas-mecánicas del polialuminio obtenido del reciclaje del Tetra Pak, así como mejorarlo para darle distintos usos en la industria de la construcción, como pueden ser tejas, láminas o muros de bajo costo.

Un ejemplo que describió la maestra es el de un muro verde que está dentro de las instalaciones de la UACh, el cual está hecho a partir de fibra de polialuminio, que si bien no fue fabricado dentro de la misma institución, sí muestra la intención de dar un uso al material.

Disminución del impacto ecológico

Cifras que ha presentado la maestra Gómez Águila en distintos eventos académicos como el Congreso Internacional de Ingeniería Agrícola apuntan a que, por ejemplo, una tonelada de celulosa recuperada del proceso de prelavado tecnológico implica no talar 13 árboles.

“Actualmente se generan 40 toneladas de basura diariamente en el Distrito Federal, por lo que el impacto ecológico que tiene este material es enorme y nosotros buscamos la manera de disminuir los niveles de basura, así como dar un uso noble a los componentes del Tetra Pak”, apuntó.

Una de las problemáticas existentes acerca del reciclaje de estos envases es la cantidad de agua que se utiliza durante el proceso; sin embargo, la maestra aclaró que el agua empleada se somete a filtración para volverla a usar, y al final se trata para que sirva para riego dentro de las instalaciones de la UACh.

La maestra Gómez Águila consideró que el fin de la investigación científica es resolver las problemáticas de la sociedad. Por lo anterior, dijo, integrar a los estudiantes en proyectos científicos permite que ellos mismos conozcan su realidad y busquen alternativas para solucionar los problemas que la aquejan.

“Los jóvenes son considerados útiles y formamos los talentos que el día de mañana van a hacer los científicos. También se les enseña cómo redactar artículos y a presentar sus proyectos. Tienen mejor sentido de pertenencia hacia la universidad y ocupan su tiempo. La fuente de ideas de los jóvenes es invaluable”, finalizó.

Las investigaciones que realiza actualmente abordan la utilización del caucho a partir de la recuperación de neumáticos y, en conjunto con estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el aprovechamiento del lirio acuático.


Fuente: Agencia Informativa Conacyt / Ameyalli Villafán
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