Aprovechamiento inconsciente de los recursos naturales

Jun 2015


El uso y aprovechamiento sostenibles de los recursos naturales de la Tierra representan un balance entre la explotación que los humanos hacemos de ellos y el mantenimiento de ciclos naturales vitales que nos proveen de agua, suelos fértiles y alimentos, y permiten la conservación de diversos ecosistemas, afirmó Marisa Mazari Hiriart, investigadora del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.

En el planeta siete mil millones de habitantes compartimos agua, suelo, aire y energía, entre otros, y somos dependientes de los mismos recursos, por lo que urge ser eficientes en la producción de bienes, así como en la generación y manejo de los desechos, señaló.

Consumo consciente y moderado

La producción de alimentos es un ejemplo del consumo no sostenible, pues mientras cada año se desperdician en el mundo 1.3 mil millones de toneladas, mil millones de personas viven con desnutrición, reveló el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En este contexto, cabe destacar la importancia de ser más conscientes como usuarios de que los recursos naturales, de los que dependemos, son limitados; se mantienen o disminuyen mientras la población crece, resumió la doctora en ciencias ambientales e ingeniería.

Minimizar el consumo de aquéllos y la generación de desperdicios forma parte de los retos actuales, pues nuestra forma de vida genera desechos sólidos, líquidos y gaseosos que afectan el agua, el suelo y la atmósfera. “Debemos tener en cuenta que parte de éstos son reutilizables, pero requieren de un manejo y un costo”.

En los últimos 300 años, desde la Revolución Industrial, el uso intensivo de recursos naturales no ha permitido un balance; por el contrario, el desequilibrio ha sido más drástico en el reciente medio siglo, al incrementar la producción de bienes y la esperanza de vida, a la par de la deforestación, la defaunación y la pérdida de hábitats.

“Tenemos una mayor demanda con una población en aumento, y una eficiencia creciente en el uso de los recursos, pero no al mismo ritmo que generamos desechos. Creemos que la tecnología lo resolverá todo, pero no es así, aunque es de gran ayuda. Los ciclos de la naturaleza son mucho más eficaces que los que podemos hacer de manera artificial”, advirtió Mazari, quien dijo que la explotación del petróleo y de las aguas subterráneas es ejemplo de ello.

Fármacos y plaguicidas, armas de dos filos

Los residuos y subproductos derivados de la elaboración de fármacos, plaguicidas y alimentos, que derivan en contaminación ambiental, así como los desechos electrónicos, son desafíos del siglo XXI.

“Los antibióticos nos ayudan a mejorar las condiciones de salud, pero crean resistencia en las bacterias. Con los residuos líquidos que salen de nuestros inodoros difundimos esos compuestos, que logran tal capacidad en microorganismos que habitan en los sistemas acuáticos. Desarrollamos un arma de dos filos, porque en el mediano y largo plazos no podremos curar con los mismos antibióticos que tenemos en la actualidad”, destacó.

Los detergentes, plaguicidas, disolventes y combustibles también generan residuos dañinos para el ambiente, como el exceso de nutrientes, compuestos orgánicos, metales pesados e hidrocarburos, entre otros.

“Sustancias que son tóxicas en concentraciones muy bajas (de partes por millón o menores) las hemos encontrado en cuerpos de agua, pero a mediano plazo tienen efectos irreversibles en hígado, riñón y sistema nervioso central. Ello significa que alteramos la calidad del agua, además de liberar al ambiente compuestos tóxicos que nos afectarán a nosotros; además, sus residuos impactarán a las próximas generaciones”, alertó Mazari.

Para modificar este escenario, los ciudadanos debemos informarnos y ser conscientes de lo que consumimos, de cómo se producen alimentos, medicamentos, plaguicidas y equipo electrónico, entre otros artículos, así como del manejo que se hace de los desechos, concluyó la científica universitaria.


Dra. Marisa Mazari Hiriart

Formación académica
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias.
Período de Estudio: 1976-1980. Título obtenido: Bióloga. Diciembre, 1981.

Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias.
Período de Estudio: 1981-1982. Grado obtenido: Maestra en Ciencias (Biología). Abril, 1986.

University of Wales Institute of Science and Technology, Gran Bretaña. Período de Estudio: 1982-1983. Grado obtenido: Magister in Scientia (Applied Hydrobiology). Julio, 1984.

University of California, Los Angeles, E.U. Período de Estudio: 1987-1992. Grado obtenido: Doctor of Environmental Science and Engineering (D. Env.). Septiembre, 1992.


Algunas de sus publicaciones


2008

Espinosa García, Ana Cecilia, Arias, Calos F., Espinosa, Rafaela, Maruri, Liliana, Méndez, Ernesto, Mazari-Hiriart, Marisa. 2008. Infectivity and genome persistence of rotavirus and astrovirus in drinking and irrigation water. Water Research. Aceptado. 

2006

Solís, C., Sandoval J., Pérez-Vega H., Mazari-Hiriart, M. 2006. Irrigation water quality in southern Mexico City based on bacterial and heavy metal analyses. Nuclear Instruments and Methods in Physics Research B. 249 (1-2): 592-595.

Mazari-Hiriart, Marisa, Cruz-Bello G., Bojórquez-Tapia L.A., Juárez-Marusich L., Alcantar- López G., Marín L.E.. Soto-Galera E. 2006. Groundwater vulnerability assessment for organic compounds: fuzzy multicriteria approach for Mexico City. Environmental Management 37(3): 410-421. 

2005

Mazari-Hiriart, Marisa, Yolanda López-Vidal, Sergio Ponce de León, Juan José Calva, Francisco Rojo-Callejas, and Gonzalo Castillo-Rojas. 2005. Longitudinal study of microbial diversity and seasonality in the Mexico City Metropolitan Area water supply system. Applied and Environmental Microbiology 71(9): 5129-5137. 

2004

Espinosa-García A.C., Arias-Ortíz C.F., Mazari-Hiriart M. 2004. Virus en sistemas acuáticos e implicaciones en salud pública. Hidrobiológica 14 (2): 167-178. 

Castillo-Rojas, G., Mazarí-Hiriart M. López-Vidal Y., 2004. Helicobacter pylori: focus on CagA and  VacA major virulence factors. Salud Pública de México 4 6(6): 538-548. 

2003

Mazari-Hiriart, M., Y. López-Vidal, S. Ponce de León, G. Castillo-Rojas, C. Hernández-Eugenio y F. Rojo. 2003. Bacteria and Disinfection Byproducts in Water from Southern Mexico City. Archives of Environmental Health 58:233-237. 

2002

Cifuentes, E., M. Mazari-Hiriart, F. Carneiro, F. Bianchi y D. González. 2002. The risk of enteric diseases in young children and environmental indicators in sentinel areas of Mexico City. International Journal of Environmental Health Research 12: 53-62. 

2001

Mazari-Hiriart, M., Y. López-Vidal, G. Castillo-Rojas, S. Ponce de León y A. Cravioto, 2001. Presence of Helicobacter pylori and other enteric bacteria in freshwater environments. Archives of Medical Research 32 (2001): 1-10.

Mazari-Hiriart , M., Y., López-Vidal y J.J. Calva, 2001. Helicobacter pylori in water systems for human use in Mexico City. Water Science and Technology 43 (12): 93-98.

2000

Mazari-Hiriart , M., C. Hernández-Eugenio, F. Rojo-Callejas y R. Lozano-Santacruz, 2000. Vertical variability of PCE sorption in the lacustrine clays of Mexico City. Environmental Geology 39 (6): 595-602. 

Downs, T.J., M. Mazari-Hiriart , R. Domínguez-Mora e I.H. Suffet, 2000. Sustainability of least cost policies for meeting Mexico City´s future water demand. Water Resources Research 36 (8): 2321-2339.

Soto Galera, E., M., Mazari-Hiriart y L.A. Bojórquez Tapia, 2000. Entidades de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México propensas a la contaminación de agua subterránea. Investigaciones Geográficas 43: 60-75.

Mazari-Hiriart , M., E., Cifuentes, E., Velázquez y J.J. Calva, 2000. Microbiological Groundwater Quality and Health Indicators in Mexico City. Urban Ecosystems 4 (2): 91-103.

Editado: Bio-Gea
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