El gran rezago educativo en México



En México más de 32 millones de personas enfrentan el rezago educativo, cifra casi similar al número de la población que está actualmente en el sistema escolar. En nuestro país el grupo de edad que se toma como referencia para ubicarlo en esta clasificación es de 15 años o más, tiempo en el que se debió de haber concluido la educación básica y obligatoria, la cual incluye de preescolar a secundaria.

El rezago incluye desde el analfabetismo hasta personas que hayan truncado alguno de estos niveles educativos, además de que está relacionado con los grupos de edad −a mayor edad es más grande la proporción de personas en rezago−, lo cual se debe a la mayor capacidad de cobertura que ha desarrollado el sistema educativo mexicano en los últimos años.

Desde hace una década el número absoluto de personas en rezago educativo no ha variado mucho, entre otras cosas, porque somos un país donde la tasa de crecimiento de la población sigue teniendo un fuerte impacto en el sistema educativo, comentó el doctor Alejandro Márquez Jiménez, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

“Siempre el rezago educativo, como muchos otros factores de desarrollo social, está estrechamente asociado a los niveles socioeconómicos de la población, es decir, entre menos posibilidades tienen las familias es más factible que se tenga rezago educativo. Aun cuando se han hecho esfuerzos para afrontarlo, los mecanismos que se han implementado no han generado un impacto decisivo que provoque cambios en esta tendencia”, señaló el investigador universitario.
Una de las características del sistema educativo que provoca este rezago, es que la oferta educativa para los sectores de más bajos recursos generalmente tiene una calidad menor en términos de infraestructura y preparación de los docentes. Además, este grupo poblacional padece de deficiencias en términos del capital cultural que es valorado por las instituciones educativas, lo cual también influye en el rezago; por tanto, para abatirlo se tienen que implementar medidas que contrasten el efecto de los diversos factores que lo provocan.

El investigador agregó que entre más educación tiene la gente, ésta cuenta con mayores oportunidades de mantener un determinado nivel de vida y es probable que se presente un cierto grado de movilidad social ascendente.

Educación y empleo

La población en rezago educativo debe contar con mejores posibilidad de vivir en la sociedad actual, por lo cual la educación es una herramienta que no sólo sirve para el desarrollo económico del país, también debe ampliar las posibilidades de que todos los sujetos puedan tener una vida más digna y productiva, explicó el doctor Alejandro Márquez Jiménez.

Señaló que la educación pone en contacto a la gente con diversos tipos de códigos de significados, por ejemplo, de las ciencias y las humanidades, que les permiten apreciar y apropiarse cada vez más del mundo en que habitan. Además, de que es un bien instrumental en donde cada nivel educativo sienta las bases para enfrentar el siguiente y si uno falla, se presenta el rezago y esto se convierte en un problema social.

Explicó que la educación es la puerta de acceso al mercado de trabajo y de acuerdo al nivel educativo que se tenga será posible conseguir un empleo con mejores salarios, lo cual sigue motivando a los jóvenes a buscar una preparación académica mejor a la que tuvieron sus padres.

El investigador universitario comentó que los datos del INEGI en materia educativa y empleo, señalan que son los universitarios quienes más padecen el desempleo, pero que esto no debe interpretarse a la ligera ni debe de servir para desalentar a la población para que no estudie, pues existen marcos interpretativos en donde se observa que ese desempleo es momentáneo, porque la mayoría de ellos terminan incorporándose al mercado de trabajo.

“Esto ocurre porque cuando un joven egresa y ha adquirido un alto nivel educativo, a veces no le convencen los salarios. Además, haber logrado ese nivel educativo tiene que ver con la capacidad económica de su familia y es muy probable que ésta sea capaz de ayudarle para mantener un periodo más largo en la búsqueda de un empleo que se asemeje a sus expectativas, es decir, la familia absorbe el costo de la búsqueda de trabajo y no se engancha a la primera, lo cual se conoce como desempleo de lujo.”

En este sentido, los datos siguen aportando evidencias de que a mediano y largo plazo, la educación sigue influyendo para que las personas consigan mejores ocupaciones e ingresos más altos.

Explicó que las universidades no pueden responder a los requerimientos del sistema empresarial, porque no sólo deben formar a los estudiantes para el mercado de trabajo, sino para participar en el desarrollo del país en diversos ámbitos de la vida social. Sin embargo, dijo, las instituciones de educación superior tampoco pueden obviar las necesidades de la sociedad y deben responder a la necesidad de los egresados de encontrar un trabajo digno, adecuando sus planes y programas educativos para ampliarles ese sistema de oportunidades y así los jóvenes puedan incorporarse al mercado laboral.

“El mercado de trabajo tiene años que se ha venido estancando y para muchos de los países latinoamericanos no sólo ha ocurrido esto, sino que nuestros mercados laborales generan una baja demanda de competencias profesionales que se evidencia a través del incremento desmedido de las ocupaciones en el denominado sector informal”, explicó.

Cabe señalar que el desfase entre la oferta de egresados y la demanda de profesionistas en el mercado de trabajo es resultado de esta desvinculación, por lo cual mientras éste no genere oportunidades de trabajo que demanden y aprovechen los mayores niveles de formación que está alcanzando la población, es probable que la educación no tenga un impacto relevante en la productividad del país.

Ante este panorama, el doctor Márquez Jiménez explicó que desde hace tiempo existe un modelo que se conoce como la triple hélice y que trata sobre el vínculo entre el Estado, las universidades y las empresas. En él se busca que las instituciones de educación superior generen profesionistas en determinadas áreas y los empresarios estén pendientes de esta labor, mientras que el Estado, a través de políticas públicas, pueda establecer mecanismos de coordinación que faciliten el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como el incremento de los niveles de productividad del país.

El papel del Estado sería el de consensar a través de políticas y estímulos, tanto para el sector universitario como el empresarial, mecanismos que vinculen de manera óptima la relación entre mercado de trabajo, universidades y profesionistas, con el fin de generar empleos que aprovechen los conocimientos de los egresados y se incremente la capacidad productiva del país.

Afrontar el rezago educativo

En términos de rezago educativo, las poblaciones más pobres son las que reciben la peor oferta educativa, sin embargo el doctor Alejandro Márquez señaló que no sólo se debe pensar en que los niños ingresen a la escuela, sino que se les deben brindar las posibilidades para que avancen regularmente en todos los grados escolares con educación de calidad y con la garantía de que obtengan los conocimientos acorde a los planes de estudio a cada grado escolar.

“Si no aseguras eso, lo que estás haciendo es una gran farsa: metes a los niños a la escuela y mejoras tus estadísticas a nivel global, pero les estás dando una educación muy deficiente”, señaló.

Por último resaltó la importancia de afrontar el rezago educativo, pues de continuar se está limitando a la población a participar en el mundo contemporáneo donde los códigos de significado cada vez son más amplios y numerosos, lo que los dejará rezagados no sólo en comparación con la sociedad mexicana, sino con otros países.


Fuente: Ciencia UNAM
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