Cultivo de tejidos vegetales, estrategia para la conservación de especies

Ago 2015

Gran parte de los alimentos que consumimos proviene del reino vegetal. Desde el origen del ser humano, las plantas se han utilizado como alimento; con el paso del tiempo y gracias a los avances científicos y tecnológicos, se han empleado para la obtención de productos medicinales y agroquímicos, en el sector industrial, entre otros.


Sin embargo, diversos factores como la deforestación, la explotación excesiva, contaminación de aire, suelos y agua; así como el cambio climático, por mencionar algunos, están involucrados en la extinción y disminución de la diversidad vegetal en todo el mundo.

Se estima que hay entre 60 mil y 100 mil especies vegetales amenazadas en todo el orbe, de acuerdo con el documento Estrategia Global para la Conservación de Especies Vegetales registra 987 especies con algún grado de amenaza.

La aplicación de la ciencia es una alternativa que podría ser eficiente para la conservación y caracterización de la biodiversidad. En este sentido, el cultivo de tejidos vegetales ofrece nuevos sistemas de estudio, propagación, almacenamiento y mejoramiento del germoplasma de una determinada especie, y de su aprovechamiento sostenible.

Cultivo de tejidos vegetales apuesta por la conservación

Alrededor de 30 alumnos de licenciatura, maestría y doctorado de diferentes instituciones del país colaboran en el Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales del Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se estudian, propagan y conservan alrededor de 80 especies mexicanas en riesgo de desaparecer, así como variedades agrícolas con potencial económico.

En dicho laboratorio, a cargo del biólogo Víctor Manuel Chávez Ávila, se realizan investigaciones en las que, una vez encontradas las condiciones del control del desarrollo de células y tejidos, se reproducen especies mexicanas nativas a partir de pequeños fragmentos como raíces, hojas y tallos, las veces que se considere necesario.

Los cultivos in vitro se incuban en una cámara de crecimiento, con un adecuado control de temperatura, iluminación, humedad, pH, nutrientes, tipo y estado de desarrollo de las estructuras en cultivo. Una vez que se regeneran plantas completas, pasan a la fase ex vitro. 

El Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales de IB inició a mediados de la década de los 70. El inmueble que ahora ocupan, instalado en 1983, es un espacio en el que se realiza investigación científica. Ahí se preparan profesionistas especializados en el estudio y aplicación de esta ciencia en pro de la biodiversidad escasa en la naturaleza.


Producir para consumir

De acuerdo con el doctor Chávez Ávila, el cultivo de tejidos vegetales ofrece la posibilidad de sembrar plantas selectas que la sociedad requiere como alimento, medicamento o con fines de reforestación u ornamentales. “Podemos reproducir lo que consumimos, en lugar de asaltar a la naturaleza”, comentó en entrevista.

Un ejemplo de ello es el trabajo que realiza la maestra Wendy Rocío Juárez Pérez, que regenera in vitro la especie Cosmos pringlei (Asteraceae), utilizada como medicinal por los tarahumaras.

Dicha especie se encuentra amenazada debido a las acciones de apertura de suelos para monocultivos y al saqueo de plantas. Actualmente no se cuenta con un sistema para su cultivo, detalló la científica.

Explicó que el cultivo de tejidos vegetales también permite dirigir la respuesta biosintética de los tejidos cultivados, para lograr que expresen in vitro su capacidad de producir algún compuesto útil para el desarrollo de un medicamento y de esa manera evitar, en la mayor medida posible, extraer plantas completas de su hábitat.

El objetivo de su trabajo es ofrecer una alternativa para la conservación y aprovechamiento sostenible de esta planta silvestre en las regiones de Sonora, Chihuahua y Durango, y observar la presencia de metabolitos secundarios que le confieren su uso terapéutico.

“Al ser la raíz la parte que se utiliza para crear un polvo antiséptico, la mayor parte de la planta es destruida, y desafortunadamente no hay métodos de conservación convencional o tecnológicos para el rescate de esta especie”, refirió.

De acuerdo con Juárez Pérez, se trata de una especie no incluida en la NOM 059-Semarnat-2010, por lo que es necesario introducirla para incrementar su cuidado y contribuir a evitar su extinción.

Por otro lado, la bióloga Bárbara Estrada trabaja en la propagación de la especie Cosmos atrosanguineus, una planta ornamental con aroma a chocolate. Por sus atractivas características, durante mucho tiempo fue extraída y exportada ilegalmente a países europeos. La última recolecta en el campo se realizó en 1902. En la actualidad es una especie extinta en México.

La maestra Juárez Pérez señaló que en la década de los 90, el Jardín Botánico de la UNAM realizó un convenio con el Real Jardín Botánico de Kew, Reino Unido, para regresarla a su lugar de origen. Desde entonces, el laboratorio se ha dado a la tarea de regenerar esta planta decorativa. 

Formación de recursos humanos

Como parte de su tesis de Licenciatura en Biología, Paulina Heredia Guzmán estudia la regeneración y conservación in vitro de cícadas, un grupo de plantas representativo de México. El laboratorio, señaló la estudiante, tiene una larga historia en el cultivo vegetal de esta especie.

“México es el segundo lugar en diversidad de cícadas, pero todas ellas se encuentran en riesgo. A pesar de su importancia comercial para la arquitectura del paisaje, es un grupo poco estudiado. Uno de los grandes problemas para su sobrevivencia es el comercio ilegal combinado con su lento desarrollo. Tener una planta de medio metro implica mucho tiempo, pues en solo un año logran crecer un milímetro”, explicó.

Debido a que las semillas de estas especies son escasas, Heredia Guzmán mencionó que su reproducción es posible gracias a la embriogénesis somática, un proceso de regeneración. “A través de las células somáticas de la planta se obtienen embriones idénticos a los que se producirían de la fusión de los gametos”, abundó.

Una iniciativa social

Los organismos regenerados por el laboratorio son entregados al Área de Colecciones del Jardín Botánico de la UNAM para su conservación, exhibición e intercambio con instituciones.

Como una manera de aprovechar el conocimiento y los productos generados in vitro se estableció el Centro de Adopción de Plantas Mexicanas en Peligro de Extinción. De 2013 a la fecha se han dado en adopción más de 3 mil plantas, además de las obtenidas por métodos convencionales.

“Proporcionamos los certificados necesarios para difundir la información, datos generales de cada especie para su desarrollo, como una medida certera de que alguien de nuestros visitantes tendrá una especie que se puede llegar a necesitar”, expresó el doctor Chávez Ávila, quien trabaja con esta técnica desde hace casi 40 años.

El especialista de la UNAM aseguró que la eficiencia en el aprovechamiento de las plantas, vistas como recursos naturales, solo podrá alcanzarse a partir de su mayor conocimiento y de la combinación de esta técnica y métodos convencionales para ser implementados como tecnologías para los sistemas agrícolas, forestales, hortícolas y, con ello, tener una armonía con el medio ambiente.

Para el también miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), la importancia de difundir y aplicar esta ciencia y sus técnicas en instituciones académicas, campo e industria es fundamental para “ganar” tiempo, recuperar o rescatar el conocimiento tradicional de los grupos étnicos del país.


Compartir en Google Plus

    Comentario Blogger
    Comentario Facebook

0 comentarios:

Publicar un comentario