Implantes electrónicos para eliminar infecciones

 2015



Investigadores estadunidenses demostraron la validez antibacteriana de un nuevo tipo de dispositivo electrónico implantable dentro del cuerpo, el cual tras hacer su trabajo se autodisuelve de manera inocua.

En los experimentos realizados por estos científicos, de la Universidad Tufts en el campus de Medford/Somerville, de Massachusetts, así como de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, ambas instituciones en Estados Unidos, un implante de este tipo eliminó infecciones bacterianas en ratones, mediante la aplicación de calor al tejido infectado.

El calor fue activado gracias a una señal inalámbrica remota. Los dispositivos, hechos esencialmente de seda y magnesio, se disolvieron después inocuamente en los animales de laboratorio. La técnica ensayada por el equipo de Fiorenzo Omenetto y Hu Tao se había demostrado previamente solo in vitro.

La principal aplicación de los dispositivos de esta clase sería impedir las infecciones postoperatorias. Al acceder al interior del cuerpo del paciente durante la intervención quirúrgica, se dejaría implantado el dispositivo, a modo de centinela temporal.

Los dispositivos médicos implantables están hechos habitualmente de materiales no degradables, poseen vidas operativas limitadas y al final deben ser retirados. Los nuevos aparatos de terapia inalámbrica son lo bastante robustos para soportar su manipulación mecánica durante la cirugía pero han sido diseñados para disolverse de manera inofensiva en minutos o semanas, dependiendo de cómo sea procesada la proteína de seda.

En los experimentos, cada dispositivo soluble de calentamiento inalámbrico incluyó un serpentín resistor y una bobina receptora de energía hechos de magnesio, depositados sobre una capa de proteína de seda. El calentador de magnesio estaba encapsulado en un “bolsillo” de seda que protegía la electrónica y controlaba su tiempo de disolución.

Los aparatos fueron implantados in vivo en tejido infectado por la bacteria Staphylococcus Aureus resistente a la Meticilina (MRSA, por sus siglas en inglés, o SARM por las siglas en español), y activados por un transmisor inalámbrico para dos sesiones de tratamiento de calor de 10 minutos. El tejido obtenido de los ratones 24 horas después del tratamiento no mostró señales de infección, y los tejidos contiguos resultaron ser normales. Los dispositivos se disolvieron por completo después de 15 días, y los niveles de magnesio en el punto del implante y las áreas circundantes eran comparables con los existentes habitualmente en el cuerpo.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología
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