El arte de acercar la ciencia a los mexicanos

¿Quieres atrapar a tu audiencia ya sea a través de un medio audiovisual, impreso o digital? Cuenta una buena historia, indicó Gabriela Herrera Martínez, jefa del Departamento de Comunicación Institucional del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la especialista en comunicación reiteró que para contar una historia cautivadora hay que imprimirle una dosis de aventura, drama y misterio, además de cerrarla con un buen final, aunque este no sea feliz. 
Pero para relatar estas historias que enganchen al público hay que contar con personal especializado en comunicación y en ciencia, porque el reto, en comparación con la literatura, es que se debe relatar un hecho real (no ficticio) y complejo, como puede ser un descubrimiento científico o un avance tecnológico, pero de manera lúdica y afable, destacó. Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cuál es la relevancia de contar con periodistas especializados en ciencia y tecnología para realizar una mejor comunicación de las mismas?
Gabriela Herrera Martínez (GHM): Es fundamental contar con periodistas de ciencia que hagan bien su trabajo porque la ciencia tiene palabras y conceptos complejos que necesitan ser “traducidos” a términos cotidianos para que la gente pueda entender de qué estamos hablando, para que comprenda que todo lo que nos rodea es ciencia y que esta puede contribuir al progreso económico y al desarrollo social de una comunidad.
Estamos rodeados de ciencia y de tecnología, y mientras no entendamos parte de la ciencia que nos rodea va a ser más difícil que tomemos decisiones bien pensadas y fundamentadas en cuestiones reales y no en creencias, chismes o mitos.
AIC: ¿Cuál es el reto de hacer una buena interpretación de los conceptos científicos?
GHM: Es un terreno difícil pero creo que la parte que más y mejores resultados ha dado es encontrar similitudes y analogías. Uno como periodista, comunicador o divulgador de la ciencia debe hallar formas válidas que le permitan “traducir” el conocimiento nuevo y ponerlo en el contexto del público objetivo en términos llanos, haciendo comparaciones o empleando metáforas para que esa información la pueda relacionar con su inmediatez y la pueda incorporar a su conocimiento.
A mí me gusta mucho una analogía que hace el divulgador Martín Bonfil, “la vejiga es en cuanto a su forma como un globo”, porque con esto ya le explicaste a la gente, que no sabe de anatomía, cómo es una vejiga.
Ese es el secreto de comunicar adecuadamente la ciencia, ya sea como periodista o como divulgador, encontrar esas herramientas que permitan interpretar el conocimiento nuevo y acercarlo de una manera tan simple como un globo.
Para eso es necesario que el periodista tenga el conocimiento suficiente para entender de qué está hablando y pueda hacer las analogías adecuadas y no se tergiverse la información. Asimismo, se necesita tiempo suficiente para pensar en estas herramientas.
AIC: ¿En el CICY cuánto tiempo les toma buscar estas analogías para explicar de manera clara, sencilla y precisa temas científicos y tecnológicos?
GHM: Depende del tema, hay temas que son más amables que otros. En el CICY afortunadamente contamos con una persona muy buena que tiene mucha experiencia en divulgación científica y tiene una gran habilidad para escribir, de tal manera que ya le resulta hasta cierto punto más fácil para encontrar estas herramientas.
Hay ocasiones que sí se tarda hasta ocho horas solo en redactar el texto, además del tiempo de investigación previa del tema y la realización de la entrevista. Sí tiene su chiste hacerlo bien, no es tarea sencilla. Sin embargo, conforme uno practica se hace experto y se vuelve más fácil.
Además nosotros tenemos a la mano al investigador y si uno no entiende o se confunde a la hora de redactar, puede consultar de nuevo al especialista. Hemos ido aprendiendo de ciencia y ya nos es más fácil ir correlacionando los temas de ciencia para hacer una traducción más acertada.
Los científicos siempre son muy precisos en comunicar lo que es y cómo es, a veces se rehúsan a esto de las analogías, pero si la analogía es correcta y da la idea exacta de lo que es el término, los investigadores no tienen problemas.
AIC: ¿Qué tanto es válido o atractivo recurrir a muchas analogías?
GHM: El nivel de tecnicismo o analogías debe depender del público al que va dirigido tu material, de qué tanto ya se ha abordado el tema y la complejidad de este. Hay muchos parámetros por considerar.
No obstante, pienso que como comunicadores de la ciencia tenemos la obligación de compartir el conocimiento y procurar incrementar el nivel cultural de la sociedad en que estamos inmersos. Si bien es bueno recurrir a las analogías, también es importante integrar términos científicos de manera inteligente, es decir, no hay que soltar un término difícil sin que se le dé una explicación o tenga un contexto adecuado.
Hay que agregar términos científicos y explicarlos para que las personas puedan integrarlos a su conocimiento y puedan entender cada vez más de ciencia. No se lo puedes dar todo digerido.
Además de lo anterior, se tiene que contar de una forma que sea interesante, como dicen “el fin último de la divulgación es la alberca”, es decir, que en el momento en que esté más tranquilo y relajado quiera leer un texto de divulgación científica, si está bien escrito, la gente lo va a leer.
AIC: ¿Qué características debe tener un buen texto de comunicación de la ciencia?
GHM: Para contestar a esta pregunta tengo que recurrir a muchos teóricos y científicos divulgadores importantes, por ejemplo Carl Sagan decía que se contaran las tribulaciones que había tenido la investigación para llegar a donde se llegó, que no se dijera que todo había sido maravilloso.
El reto es contar una historia interesante y para ello hay que tomar en cuenta que somos una sociedad que crece con historias, es una actividad innata del ser humano, nos encanta el chisme, si es una historia bien contada la vamos a escuchar.
Hay que encontrar la forma de contar una buena historia, que tenga su dosis de aventura y misterio, y no hay que dar todo digerido a la gente, la gente tiene que pensar, tiene que hacer sus propias deducciones. Hay que lograr que la magia del encanto envuelva a los lectores. Si se logra esto, ese conocimiento se quedará de por vida en los lectores.

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